Hace meses, como afirmé en una ocasión en este blog, le entregué directamente en el Palacio del Eliseo una carta de las Damas de Blanco, al presidente Nicolás Sarkozy, a través de la persona que se ocupa del asunto, me reservo su nombre. Lo hice en realidad dos veces, o sea entregué la misma carta en dos oportunidades. Recibí una llamada y me citaron en el palacio del Eliseo, donde se me comunicó que el tema de Ingrid Betancourt complicaba las cosas. Lo entendí, y me marché esperanzada de volver sobre el aunto. Sobre el asunto volvimos hace poco, en el mismo palacio, y también quedé esperanzada; y sin embargo, Sarkozy decidió enviar a Jack Lang, antiguo ministro de François Mitterrand, y del PSF, que en la actualidad, al igual que Bernard Kouchner, actual Ministro de Exteriores, también del PSF, trabajan ambos en el gobierno de centro derecha de Nicolas Sarkozy.
Jack Lang tuvo una época brillante como ministro de cultura. Pero ahora está en baja, desde hace rato, desde que quiso la alcaldía de París y no lo consiguió. Enviar a Jack Lang a Cuba es decirnos a los cubanos: en este nivel los tengo, o sea, en baja. Ese es el mensaje. Desde luego, no hay que echarle la culpa a Nicolas Sarkozy. En ese nivel nos ha puesto no sólo él, el mundo, porque nos lo merecemos, porque después de haber aguantado a Fidel Castro durante medio siglo, aceptar también al hermano, es cosa de que nos sitúen en el nivel más bajo posible. Además, no sé dónde lo leí, creo que en La Marche Consulaire, de Alain Duhamel, que a Sarkozy le desagradan enormemente los llorones y la gente que se deja vencer. Y eso somos, llorones, y gente que se deja vencer. No busquen al lado, es aquí y ahora. No esperemos que nadie vaya a salvarnos, no lo harán Barack Obama ni Nicolas Sarkozy ni la madre de los tomates. Si del exterior no se nota que los cubanos quieren cambiar el rumbo de sus vidas después de 50 años de dictadura, el mensaje a interpretar es que quieren seguir del mismo modo durante 50 o 100 años más. Y el mundo no está para que nadie se ponga a guerrear con el objetivo de tumbar una dictadura en una isla mal-dite, de izquierdas, para colmo. O sea, que no vivamos de ilusiones.
Por eso siempre hago hincapié en Oscar Elías Biscet y en los presos políticos y en las Damas de Blanco, y en los opositores que llevan años luchando por la libertad de Cuba desde dentro, con signos evidentes de resistencia real. Porque esa gente es la única que durante años ha enviado mensajes claros de que en Cuba deben cambiar las cosas. Y creo que es un error concentrarnos en los pequeños dioses que les encanta crear a los cubanos, aupados por la socialdemocracia del mundo, que lo que quiere es mantener entretenidos a los luchadores por la libertad. Todos unidos debemos apoyar a los que desde adentro (y desde fuera, añado, de acuerdo con Camilo López Darias) tienen timbales, pero no desde hace un par de años, desde hace décadas. Por eso hago hincapié en Marta Beatriz Roque Cabello y en aquellos que han estado y están en las cárceles y se lan ha jugado y se la siguen jugando en serio. A esa gente les tienen las casas rodeadas, desde hace años, bajo vigilancia perenne. Osvaldo Payá Sardiñas lo ha contado en múltiples ocasiones. La casa, no sólo vigilada las 24 horas del día, además le han entrada dentro de la casa.
No olvidemos lo que hemos visto, las golpeaduras a las Damas de Blanco, arrastradas por el piso en manos de la policía, cuando sólo hacían una propuesta pacífica.
Los blogueros dentro de Cuba deberían apoyar más a estas personas, como los estamos apoyando nosotros, unirse, aunque sea con la palabra. Ya se ha hecho, pero a mi juicio no lo suficiente. Fue una excelente idea, en una ocasión, de invitarlos a una exposición alternativa, pero no creo que deban andar juntos, más bien apoyarse mutuamente con la palabra. Deberían hablar más sobre Oscar Elías Biscet, sobre los disidentes asediados en sus casas. No hay ningún tipo de delito en eso, ninguno. Porque recuerden, el delito siempre lo inventará la dictadura.
La visita de Jack Lang a Cuba no ha tenido absolutamente ninguna repercusión favorable a la democracia en la isla. Jack Lang podrá detestar a los Castro, pero es un adorador de las revoluciones; eso lo pude comprobar en una conversación con él en el Teatro del Rond Point.
Edouard Balladur, que es el mentor político de Sarkozy, y quien casi llegó a ser presidente de Francia, lo expresó claramente en RTL, el periodista le pregunta:
«Jack Lang est à Cuba envoyé spécial de Nicolas Sarkozy. Un commentaire, Edouard Balladur ? (Jack Lang está en Cuba ahora como enviado especial de NS. ¿Un comentario, Edouard Balladur?
Oui, nous allons voir le résultat. Il espère sans doute une amélioration de nos relations avec Cuba. Personnellement, je n’en ferais pas une priorité mais c’est mon avis personnel, non pas de la mission de Jack Lang mais de l’amélioration des relations avec Cuba. (Si, vamos a ver el resultado. Él espera sin duda una mejora de las relaciones con Cuba. Personalmente, yo no haría una prioridad, pero es mi opinión personal, no de la misión de Jack Lang, del mejoramiento de las relaciones con Cuba.»
Nosotros también esperaremos el resultado. Y estoy de acuerdo con Balladur, no sólo no es una prioridad de Francia mejorar las relaciones con la dictadura. Lo que debería ser una prioridad de Francia es mejorar las relaciones con la disidencia, y apoyarla.

Deja un comentario