Dos fotos de un minutero.

Se llamaban «los minuteros», y eran fotógrafos de cajón, un cajón de tres patas de madera, con una bolsa negra detrás de la que se escondían para tirar la foto, la sacaban y la lavaban en una lata con agua, siempre debajo de esa manta negra, los brazos enfundados en dos mangas negras también. Los minuteros del Parque Central me hicieron estas dos fotos, siempre les ponían textos, tan buenos como tan cursis. Durante años me asediaron al salir del Pre José Martí y me fascinaban esas fotos mágicas, con textos aún más estrambóticos y maravillosos. Los minuteros desaparecieron en el mundo tras la polaroide, no así en Cuba, donde siguieron durante años, y no sé si aún hoy existen. Me aclara Charlie Bravo, sí, todavía existen los minuteros, que se llamaban de este modo porque el proceso de revelado duraba un minuto.

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