Anoche estuve en la casa de nuestra querida y amabilísima Milagros Maldonados porque tenía cita con el periodista venezolano Jonathan Rui, de Union Radio. Fue una noche sensacional, una cena exquisita. Hablamos, desde luego de política, de Venezuela, de Cuba. De literatura, por supuesto, lo que le agradezco mucho. Entonces apareció la pregunta que últimamente me hacen siempre: «¿Qué pienso de los escritores Leonardo Padura, Pedro Juan Gutiérrez y Wendy Guerra?» Y yo siempre respondo lo que creo. No me interesa hablar de ninguno de los tres. Porque estoy segura, primero que a ellos no les hacen esas preguntas sobre mi persona, segundo, los tres siempre que han podido han tirado a matar en contra mía, y en contra del exilio. Por lo tanto, no me interesan. Me interesan Reinaldo Arenas, Juan Abreu, Reinaldo Bragado Bretaña, Carlos Victoria, Guillermo Rosales, Yanitzia Canetti, Teresa Dovalpage, entre otros… ¿Por qué no me preguntan sobre ellos? La pregunta, me dice Jonathan Rui, es una pregunta que el editor de la revista le pide que me haga. Perfecto, contestada está. No me interesa ningún escritor que de una manera u otra le haga el juego a la dictadura castrista, ni ninguno que tire piedras sobre mí, aún cuando estas sean a hurtadillas. Y no me pregunten, por favor, más sobre ellos.
La entrevista fue maravillosa, aparte de eso. Agradezco nuestro encuentro y la visita a mi tocaya Milagros Maldonados (como saben me llamo Zoé Milagros). Y el regalo de la última novela de Boris Izaguirre que su autor me envía dedicada. Gracias, estimado Boris.


Y la novela de Boris Izaguirre, Y de repente fue ayer, dedicada:



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