Más apocalípticos y desintegrados que nunca.

MÁS APOCALÍPTICOS Y DESINTEGRADOS QUE NUNCA.

Zoé Valdés.

La socialdemocracia no engaña jamás, suelen ser egocéntricos, apocalípticos y en su aparente integración sólo consiguen desintegrar los niveles medios de la sociedad. El fascismo nació del nacionalsocialismo; del fascismo se nutrió un comunismo no menos cruel, aunque siempre mejor visto. Ese comunismo en su desintegración, lenta, lentísima, que no culminó hasta la caída del Muro de Berlín y aún corroe, pero que se inició mucho antes, abrió nuevas brechas ideológicas. La más simplona, aunque astuta y triunfal, es la de la socialdemocracia perfeccionada después de haber surgido a finales del XIX. O sea, socialdemocracia devenida comunismo, comunismo que perfecciona una de sus aristas en sutil socialdemocracia. Los socialdemócratas poseen un ego que se los come, jamás dan su brazo a torcer, no pierden ninguna discusión, poseen un entramado de apoyo internacional impresionante, y sobre todo, son muy eficaces a la hora de servir de parches, o de fintas, para los verdaderos problemas. Son especialistas en aplacar o ralentizar el remedio clave de la solución.

A los representantes de la socialdemocracia les fascina, además, el showbiz, se aferran a los artistas del espectáculo como lapas, porque saben que a través de ellos la publicidad les sale gratis y resulta más efectista y efectiva.

Estoy convencida de que, detrás del concierto de Juanes en la plaza de la revolución, se encuentra el cerebro de la socialdemocracia. Son expertos, claro está,  en apropiarse de las ideas de los otros y hábilmente llevarlas a su terreno. Para que comprendan mejor, hace años tuve una conversación sobre un proyecto con un socialdemócrata francés, se trataba de un proyecto musical. Bien, acudí a la cita donde yo debía contarle mi idea, y una vez que se la conté, hizo un silencio muy teatral, donde parecía que él estudiaba mi idea; mordió, como al desgaire incluso, la goma del lápiz, lo colocó luego cuidadosamente encima del buró, y musitó:

-No sé, es una buena idea, pero yo estudiaría mejor el asunto… -dudó-… Mira, por qué no hacemos mejor otra cosa en el estilo de…

Y entonces, ante mis ojos atónitos, me volvió a contar mi propia idea como si fuera la suya. Se la apropió y tan campante.

La idea de un concierto en Cuba no fue una idea de Juanes; antes la habían tenido Ricardo Arjona, y Willy Chirino había propuesto al gobierno cubano cantar en la isla, incondicionalmente. No obtuvo respuesta. He sabido por una persona que me pide absoluta discreción, que el plan era el siguiente. Tanto Gloria Estefan, como Willy Chirino, como otros artistas cubanos del exilio, se propondrían para dar un concierto en su país, de manera gratuita. Esto, indudablemente, a mi juicio, en caso de que se hubiera producido –poco probable, es cierto-, habría podido significar la caída fatal, al menos de forma contundentemente moral, del régimen. No sólo no aceptaron, y ni siquiera respondieron a Chirino; además pudieron haberle planteado al colombiano, a raíz de su negativa de cantar en la Plaza de la Democracia en Honduras, de que llevara a cabo su concierto en Cuba. No se le habrá acercado nadie oficial del régimen, no, qué va, ellos saben cómo actuar, que lo hiciera cualquiera de esos artistas oficiales que compartieron tribuna con él ya tendría una connotación mucho menos política (porque está claro que Juanes no huye de la política: proponer un concierto en Miami con los mismos protagonistas del de Cuba, es enfangarse todavía más con la política), o el representante de Havana Club, ya bastaba. Así trabaja la socialdemocracia, subrepticiamente.

De ese modo se desvirtúa en significados la idea original, se la apropiaron, y desde luego, la pusieron al servicio de sus intereses: perpetuar una revolución que de alguna manera los revitaliza a ellos.

Vamos a hacer un pequeño estudio, a vuelo de pájaro, de como dijo alguien, sumamente cómico, después de haber leído Apocalípticos e integrados de Humberto Eco: “he aquí la semiótica de la semántica”. Volteando el sentido saussureano de la razón, simplificándolo, pero concediéndole un término mucho más comprensible para aquellos que apenas pudieron dejarse penetrar por Eco. Este pequeño estudio consistirá en estudiar las frases que se dijeron en la plaza de la revolución y que pudieron ser consideradas o interpretadas como frases importantes de mensaje político (lo que según Juanes no era su propósito) para los que allí estuvieron, en caso de que las hubieran escuchado y analizado in situ, de forma inmediata:

“Es tiempo de cambio” –dicha por Olga Tañón, en inglés. Creo que los cubanos la entendieron de disímiles maneras, hubo una ovación. Esa frase, dicha en ese contexto, juega al doble sentido. El cambio puede ser recibido como el cambio que se ha producido recientemente en los Estados Unidos, y no como un posible cambio en Cuba. La ambigüedad de la frase le resta valor al mensaje, al significado. Incluso, haberla dicho en inglés puede también poseer dos contenidos, el inglés es la lengua de los Estados Unidos. O sea, esto es un mensaje a quienes viven allí. Al exilio cubano. Por ende, este mensaje no me lo han mandado a mí, ciudadano cubano del interior de la isla. Resulta, pues, un mensaje al exilio: Ellos son los que deben cambiar. O al pueblo norteamericano. ¿El concierto era blanco o no lo era? No lo fue, sin duda.

“¡Viva Cuba Libre!”, clamada por Juanes, así como la canción acerca de una isla llamada Libertad, cantada por Bosé y por él, en el contexto de la Plaza de la Revolución no significa gran cosa. Pudo haber querido dar vivas a esta Cuba libre que les ha dado la revolución, que ustedes tienen, en la que ustedes viven. La canción de Bosé, sin embargo, posee una mayor implicación, pero al ser dicha en el ámbito musical pierde el valor de arenga vital –incluso no política- que se esperaba de ellos. Pero se convirtió irremediablemente para el exilio en arenga subliminal política. ¿El concierto era blanco o no?

Es cierto que mencionar a Miami en esa plaza, en un contexto no político (aún cuando el lugar lo posee de manera intrínseca). Y aún cuando ya Juanes se había expresado políticamente sobre Miami, puesto que ya se sabía en la isla que supuestamente lo habían amenazado de muerte (todo falso), etc; pudo haberse entendido que a pesar de Miami, él estaba allí. Mencionar a Miami, así, sin nada más, a mi juicio también resulta bastante ambiguo. Pero es un mensaje político, aunque ambiguo. ¿Concierto blanco?

La única frase que pudo haber hecho temblar al cubano debió de haber sido esa de: “¡Por una sola familia cubana!”. Bien, es lógico que visto desde fuera se contemple con ternura. Desde dentro ese clamor supone que la familia cubana del exilio debe tener un deber eterno y puntual con los de adentro. Y no a la inversa. Lógicamente, resulta una frase fatal de tergiversación de la idea de unión. La familia cubana fue dividida por una dictadura –eso no se dijo-. Pero la familia cubana jamás se ha desunido. Los del exilio han cuidado más que nunca, en la lejanía, de su familia, enviándoles dinero, medicinas, contribuyendo a pequeños, aunque puntuales espacios de, esa felicidad tan cacareada por el artista, y que como comprenderán, no hacen la libertad.

La bloguera Yoani Sánchez escribió desde la isla que no le podemos pedir a Juanes lo que nosotros mismos no hemos hecho. No lo habrá hecho ella o ella pensará que no lo habrá hecho, con lo que no estoy de acuerdo, porque ella ha hecho muchísimo más que Pánfilo, si nos ponernos a ver, y ha tenido la suerte de no ser detenida, debido al apoyo mundial que ha recibido, y debido a los numerosos premios y reconocimientos merecidos sin duda alguna. Juanes es, en este caso -él mismo se valoró de ese modo-: el premio que necesitan los cubanos. ¿Por qué no darles el premio entero, por qué solo una parte?

Durante siete años existió en el Escambray una guerrilla que luchó contra el castrismo, antes los cubanos intentaron liberar a su país del comunismo cuando Bahía de Cochinos. Escritores, poetas, periodistas, muchas personas se han rebelado durante todos estos años en nuestro país. El doctor Oscar Elías Biscet proclamó en una calle cubana mucho más de lo que dijo Juanes, y por eso está preso. Las imágenes están en youtube. Juanes no es cubano, es cierto. No tiene por qué comprometerse, pero ya que lo hizo por la paz, ¿por qué no por la libertad? Sin libertad, como bien ha dicho la misma Yoani Sánchez, no puede haber paz de ningún tipo.

Los disidentes cubanos han mantenido durante años una conducta, más que intachable, fiel a la libertad de su tierra. Baste citar la Carta de los Diez, el proyecto La Patria es de Todos, el Proyecto Varela, entre otros de menos brillantez, pero que existieron como proyectos; incluso, en épocas en que no existía internet, ni había idea de los blogs. Fuera de Cuba existió y existe el Proyecto La Rosa Blanca. En Cuba hubo y hay gente que bajo un sol de mil demonios salían puerta a puerta, y salen todavía a conseguir una firma, una adhesión, a gritar, a reclamar. Como es el caso del médico Darsy Ferrer, todavía en prisión injustamente, y de su esposa. Los documentales de sus acciones -también en youtube- del trabajo en los barrios marginados por el régimen que hizo este médico junto a su esposa, exponiéndose a que lo desaparecieran, como finalmente han hecho con él, no debemos ignorarlas.

Esos cubanos de adentro, los cubanos del exilio, sí podían pedirle a Juanes que dijera más, que se explayara. Él estaba protegido por el mundo, todos los ojos estaban encima de él. Es más, era un deber de Juanes hacerlo, y un derecho de los cubanos de pedírselo, porque resulta ser que él fue a cantar a nuestro país. No le estábamos pidiendo a Juanes que tumbara al régimen, sólo que nos apoyara como hemos apoyado los cubanos a los chilenos, a los argentinos, a los españoles, en épocas de pasadas dictaduras.

Acabo de ver un video donde la señora Olga Tañón, en el programa de Alexis Valdés, presenta al padre de Niurka; el señor le pidió a ella en el aeropuerto que le enviara un mensaje a su hija, que hace 20 años que no la ve. Bien, ella lo prometió y lo cumplió. La manipulación sentimental y visual del tema confirma mi tesis de que debimos haber exigido más y ellos haber ido más lejos. Niurka ahora está pendiente de un programa de televisión de Miami que ve clandestinamente para saber de su padre. Señores, ¿el teléfono no existe? ¿No hay autorización de viajes a Cuba? ¿Qué esto? ¿Por qué desvirtuar los significados? ¿Por qué enmerengarnos más en el camino hacia la libertad a través de terceros que no tienen por qué implicarse de una manera tan –supongamos que con buenas intenciones- torcida?

Esta misma señora, Tañón, habló de su padre de 90 años en el concierto. Bien, nos alegra que ella disfrute todavía de su padre. Mario Chanes, preso de conciencia de Castro, por más de 30 años, no conoció a su hijo, ni vivo, ni muerto. Su hijo nació estando él en la cárcel, su hijo murió y él todavía cumplía condena. Este señor hizo mucho dentro y fuera de Cuba –me consta- por la libertad de Cuba. Me parece muy bien que Tañón recordara a su padre, pero me hubiera parecido aún mejor que hubiera recordado en plena Plaza a Mario Chanes de Armas. Ahí si me hubiera arrodillado ante sus “huevos”.

De todo esto saco en conclusión: El concierto por la paz legitimó sin duda alguna a la dictadura castrista. Desunió a los cubanos del exilio. Mostró una cara falsa de los cubanos del exilio ante los cubanos de la isla, o sea intentó desunir a la familia cubana. Porque la lectura ha sido, vean, el exilio, o sea su familia, no quería y no quiere que nosotros, artistas por la paz, vengamos a cantarles a ustedes. En lugar de calmar los ánimos, el evento ha sembrado la discordia. Entonces para citar a aquel intelectual de esquina, que es lo que soy yo también: “Estamos en el camino correcto de lo que ellos quieren y esperan del pueblo cubano, más apocalípticos y más desintegrados que nunca”.

¿Un plan de la socialdemocracia? No lo dudo, cada vez más pudo haber sido un plan macabro de la socialdemocracia que desde cualquier parte mueve sus hilos, y sueña desde hace años con tomar el poder en la isla una vez armado el derrumbe final. Y si el caos es con rumba, mejor para ellos, más fácil.

Ir a Penúltimos días, para que puedan oir las discusiones de Juanes, Bosé y Tañón con un seguroso. No creo que Juanes ignorara que estas cosas suceden de esta manera en Cuba, sólo que se creyó más poderoso que el régimen. En cierto modo, ambos se utilizaron, el régimen lo usó a él, y él al régimen.