Los cubanos tenemos la memoria corta, y el olvido caudaloso. Así, tan sólo han pasado unos pocos días, y ya vamos dejando atrás a Pánfilo en su suerte.
Recién estuvo Eddy Calderón en París, trabajamos juntos en una película titulada En la piel de Fidel Castro, y me contó que días atrás había llamado al hospital psiquiátrico donde supuestamente se hallaba Pánfilo (Juan Carlos González Marcos), imitando la voz de Fidel Castro, con el objetivo de comprobar si aún Pánfilo se encontraba allí.
Bien, después de hablar unos minutos con el personal de la enfermería, consiguió establecer una conversación directa con el director del hospital, quien no sabía nada –o se hacía el que no sabía- de Pánfilo, o sea, llegaron a la conclusión de que Pánfilo no se encontraba allí.
¿Dónde se encuentra Pánfilo? ¿Nos preocupa realmente o sólo nos inquietamos por su salud y por su estado durante los días que rodearon el concierto de Juanes?
Hoy más que nunca debemos seguir exigiendo la liberación de Pánfilo, queremos saber dónde está, qué tratamiento le están suministrando, si es un tratamiento correcto contra el alcoholismo, o de qué tipo de tratamiento se trata. Exigimos noticias suyas. Y no sólo suyas, también del resto de los presos políticos: 208 en total, de los que apenas sus familiares saben las condiciones en las que se encuentran.
Deberíamos exigir a los periódicos que publiquen las cartas de Oscar Elías Biscet desde la cárcel. Deberíamos pedirles a la prensa del mundo libre que sus periodistas viajen a Cuba e intenten apertrecharse de información en torno y acerca de estas personas.
Es lo de menos, intentar que el olvido no nos venza.

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