Pasos vivos en Haití.

PASOS VIVOS EN HAITÍ

El viento corrompe con una llovizna

El trigal pisoteado     silencioso

Manos resecas      manos sedientas

Puedo descubrir en el espejismo

Del océano

El rostro lloroso de una niña

Y el de su callada abuela

Humo    polvaredas del destino

Y tanto ruido

En el hueco del corazón

Bramidos del oleaje    ojos cristalinos

Gorjeos de un recién nacido

Abandonado    envuelto en periódicos viejos

El fotógrafo se tapa el rostro

Con un pañuelo

Intenta limpiarle la cara a una mujer

De brazos caídos y mirada blanca

Pero la foto se estampa

En las pupilas vidriosas

De golpe la tierra tiembla

Los disparos arrecian

No ha quedado nada       Nada

El sol quema   gota a gota    cual cera hirviente

El polvo sella las gargantas

Yo estoy lejos    demasiado lejos

Busco nombres de amigos

En el horizonte vivo

En el penacho aplastado

En los olores a sangre y a amapola y a lirios

A pelos mojados pegados con azúcar

Cuentan que la catedral se desmoronó piedra a piedra

Pero que el Cristo en la cruz quedó intacto

Las mujeres mesan sus cabellos

Los hombres rezan en voz baja

Los niños y los ancianos elevan los ojos al cielo

Las plegarias se amontonan como las piedras

Encima de los cuerpos

Yo escribo para que Haití renazca

Escribo para sus hombres y mujeres

Para la sonrisa de sus viejos

Y las primeras palabras de los niños

Yo escribo por los árboles

Para las casas para los dioses para la brisa

Yo escribo deseando salvar con la palabra

Con el silencio entretejido entre los dedos

Temblorosas lágrimas

De un joven desnudo

Que demente deambula

Cuya mente pernocta

En la esquina rellena con corazones

Por las calles nacaradas

de Port-au-Prince

¡No lo retraten, no!

Y ruegos como volutas de cal

Trozos de cemento

Ojos espeluznantes y almas en vilo

Almas que escriben junto conmigo

A mi lado

Entre la tierra y el mar

Bajo un mismo cielo

De amor y de futuro.

Zoé Valdés

París, febrero 2010.