El blog Penúltimos días, el que apoyé y con el que colaboré con mi firma, y financieramente en menor escala, durante bastante tiempo, desde que abrió, mucho después, por cierto, que este blog, ha colocado una barrera para que yo no pueda entrar en su espacio, de todos modos hacía rato que yo no lo visitaba.
Penúltimos días decidió virarme los cañones desde que yo manifesté lo que pensaba de las Cinco Preguntas de la Santa a Barack Obama y a Raúl Castro, cañones no, minúsculos alfileres.
Recuerden, los que leen este blog, que yo apoyé a la Santa hasta que dijo que Chávez era peor que Castro, y llamó bloqueo al embargo, y se viró en contra de los periodistas cubanos para afirmar, tan ancha y tan fresca ella, que el periodismo ciudadano era lo que valía ahora mismo -como si su marido no hubiera sido periodista de toda la vida, ahora convertido, por obra y gracia de Suiza, Alemania, e Italia, en bloguero. Aún cuando varias personas me habían alertado en contra de ella mucho antes, con un espeso historial.
Asistí a la premiación del Ortega y Gasset de la Santa, quien fue premiada como bloguera, y no como periodista, mismo si muchos periodistas cubanos, en las cárceles, lo merecían mejor y antes que ella. Raúl Rivero debía recoger el premio, pero le dio la oportunidad a Ernesto Hernández Busto, oportunidad de la que el autor de Pd ha sacado lascas hasta la saciedad.
Esta es una generación, la Y, cuya inmensa mayoría viene con el cuchillo entre los dientes. Cuestionan el pasado de los demás, sin querer notar su propio pasado y escondiéndolo. Y sin embargo, el de todos ellos, resulta verdaderamente jugoso y aún más comprometido y sucio que el de demás, pero no voy a hacer yo lo que ellos hacen a diario, tal descenso no me lo permitiría jamás.
Quiero aclarar que Pd así como Generación Y me importan muy poco, al segundo lo leía de Pascuas a San Juán, al primero lo leía a diario, sobre todo porque me ahorraba camino al buscar noticias sobre Cuba entre los diarios españoles, ya que los diarios franceses los leo todos de punta a cabo, además de algunas cuantas firmas que me interesaban y las que el blog de marras ha ido perdiendo. Pd me servía más bien las noticias a mano, admiraba el trabajo de Ernesto Hernández Busto en tanto que compilador (trabajo que hacía a través de Google y de lectores que le enviaban información, yo misma lo hice en algunas ocasiones), hasta que dejó de ser un trabajo de compilación periodística para convertirse en pila bautismal de la Santa y de los «tontos ütiles», transformado él mismo en uno de ellos.
Para obtener entradas en Pd, su autor ha aplaudido lo que él mismo deploraba en otras ocasiones, y ha acudido a la bajeza y a la calumnia como nadie. Para obtener entradas -pagos mediante- se ha traicionado a sí mismo y a los principios en los que fundamentaba su blog; lo que es su problema, desde luego. Pero lo que sí es una vergüenza, más que un problema es que pretenda dirigir exclusivamente los proyectos sobre la libertad de Cuba, con cartas oportunistas, fotos de muertos y donaciones PayPal. Se me está pareciendo a una cierta prensa amarillista que él mismo repudiaba.
La última carta que ha circulado a favor de la liberación de los presos cubanos (Jorge Salcedo me qaclara que la carta nada tiene que ver con Pd, aclarado está), jamás me la enviaron para mi firma, es probable que ahora no necesite él mi firma, pero mucho que la necesitó en su momento, y muchas puertas que le abrí con mi nombre, a su blog, incluído un programa de televisión al que fue invitado cuando la salida de mi libro La Ficción Fidel (por cierto, libro bastante atacado en su blog). Lo demás, lo dejo al juicio de los lectores. Y a esperar, que todo llega. Fíjense si todo llega, que un blog que yo tenia en consideración, y cuya autora no cesaba en sus ataques darios contra Pd, y a la que yo me enfrentaba por esta causa incesantemente, hasta casi perder su amistad, ahora, no para de ponerle links a Pd, como oportunidad obvia de darse a conocer. Todo llega, hasta verle la costura a lo manipuladores. Entre nosotros, los cubanos, es así, no puede ser de otra manera.
He firmado la carta -aún cuando no esté de acuerdo con los términos de «gobierno», en lugar de dictadura, y con que no se pida la expulsión del poder de los Castro, y que sólo se remita a la liberación de los presos políticos-, firmé en dos ocasiones anoche; sin embargo, hoy a las doce del día, mi firma aún no había aparecido plasmada.
Yo continuaré apoyando a aquellos en los que creo. Sin embargo, no puedo seguir el circo armado en los últimos tiempos en torno a personajes que si hubieran tenido el poder en Cuba, jamás le hubieran tendido una mano a nadie de los de abajo. De hecho, su circo sólo opaca a los que de verdad padecen en las cárceles.
Todo mi apoyo a la memoria de Orlando Zapata Tamayo, como lo hice desde el principio en que pude hacerlo, sabiendo que escribiendo posts en este blog no le haría más daño del que ya le habían hecho, así como a su madre y a las Damas de Blanco. Lo que hice siempre, antes que aquellos, quienes ahora, de forma oportunista, se apertrechan de las fotos de los torturados y de los muertos y de las causas de los periodistas independientes para ganar lectores y sumas de dinero.
Tampoco acepto entrar en el espectáculo de la muerte en directo, del show de una cierta prensa a la que les fascina merenderse a los muertos ajenos, siempre que no tengan que ver con los suyos. Cuando la prensa española me diga dónde están los restos de Federico García Lorca, entonces estaremos a partes iguales.
Todo mi apoyo, como siempre, y desde 1995, hasta hoy, sin parar, a los que están muriendo en las cárceles: Ariel Sigler Amaya, Ricardo González Alfonso, Oscar Elías Biscet, Darsi Ferrer, entre otros. En mis libros está la prueba.
Libertad y vida.
Zoé Valdes.
Nota: Fíjense sí todo llega que hasta Pablito Milanés se ha atrevido a decir la mitad de lo que piensa en la prensa española.

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