DEL COLABORACIONISMO.
El ministro de Relaciones Exteriores de Rodríguez Zapatero, Miguel Ángel Moratinos, recién hizo unas declaraciones donde, más que señalar, pareciera que amenaza a la disidencia cubana en España. Ha dicho concretamente que “a la disidencia cubana en España ‘les permitimos que critiquen la política del Gobierno’.”
Y sin duda alguna, se ha quedado tan ancho.
Este señor, al que el pueblo español le ha puesto el nombrete de Desatinos, por su perfecta incapacidad en correspondencia a todo lo que tenga que ver con su cargo de Ministro de Relaciones Exteriores, se cree todavía en la época en la que Cuba era colonia española, y con el derecho de dar lecciones a los cubanos-españoles, o, sencillamente, estamos ante un colaboracionista, semejante a aquellos que veían por los ojos de los nazis.
La disidencia cubana no sólo tiene todo el derecho de vivir, trabajar, y protestar en España, empezando porque muchos de ellos son españoles, de sangre y de pasaporte, han pagado impuestos correctamente, y siguiendo, porque, los que aún no lo sean -de pasaporte, porque de sangre lo son, sin duda alguna-, les asisten el derecho, porque como seres humanos, ya que los ampara la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de protestar donde ellos lo decidan.
Pero además, ya que estamos, que recuerde Moratinos que a algunos de ellos, disidentes, ex presos políticos, entre los que se encuentra un poeta, luchadores todos por la libertad, y a sus familias, lo negoció él bajo licencia extrapenal a cambio de “algo”, con el régimen cubano, ese “algo” aún no sabemos lo que es, y también estamos en el derecho de saberlo. Negociar a un ser humano es una violación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Pudiendo haber intercedido por la vida de Orlando Zapata Tamayo, mientras este agonizaba, por el contrario, Moratinos debatía amistosamente en Madrid con su homólogo cubano. ¿Le interesaba el preso? Para nada, un negro más, cubano para colmo, qué se joda, habrá pensado, y hasta comentado. Y se jodió el negro cubano, para desdicha de los Castro y de Moratinos, y de todos aquellos que le hacen el juego a la dictadura castrista.
Pero, ya que estamos, no vamos a sacarle a los españoles los abusos cometidos con los indios y con los negros durante la época de la colonia –aunque ¿por qué no?-, con todo lo que se han aprovechado los españoles de las mujeres, de los jóvenes, de las adolescentes cubanas, y hasta de los niños, de cómo nos han humillado comprando hoteles, terrenos para fabricarlos, donde no hemos podido poner un pie los “nativos” –como nos llaman ellos-, tratándonos como esclavos, por sólo citar, por encimita de la coqueta, lo que nos han hecho en los últimos años, era para que el ministro Moratinos se callara la boca, y se pusiera a hacer su trabajo, para lo que fue elegido, también por una cantidad enorme de cubanos que vota en España. La lista de los horrores cometidos por los españoles en Cuba es larga y ancha, todavía tienen tiempo de reparar algunos de ellos.
Los cubanos –y yo, como española que soy, tengo el derecho a decirlo-, vamos a seguir protestando en contra del castrismo y de lo que se nos ponga por delante; hace rato que Moratinos debió de haberlo comprendido.
Es muy triste pasar a la historia como un colaboracionista del horror, pues que sepa que él va en camino.
Zoé Valdés.

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