NO ES SUFICIENTE.
He leído las declaraciones de Barack Obama, un mes después del asesinato de Orlando Zapata Tamayo, y además he leído cuidadosamente los comentarios de los lectores de este blog. Sucintamente diré que estoy de acuerdo con Tania Quintero, Aquella Isla –así la llamé en mi novela Café Nostalgia, para distanciarme de ella, o para intentarlo, al menos-, es pequeña, se encuentra en ruinas, en todo tipo de ruinas, físico y moral; el capital humano es de baja estofa en la mayoría de los casos, y particularmente creo, que ni siquiera su posición estratégica, situada al pie de los Estados Unidos, le interese ya a nadie, mucho menos a los Estados Unidos, que a lo único que aspira –cualquier gobierno- es a mantener la dictadura, con tal de que no se le vuelquen 11 millones y medio de cubanos medios locos, desaforados, marginales, y completamente discapacitados para vivir en el capitalismo normal, porque el salvaje ya lo conocen por experiencia propia de los últimos veinte años. O sea, que lo que le sucede a esa isla no le interesa a Obama, como tampoco le interesaba a Bush, ni a Clinton, ni a Carter, ni a nadie. Lo único que les interesa, y cada vez pesa menos, es el voto cubano en Estados Unidos; pero visto que casi toda Latinoamérica se está desplazando hacia “América”, huyendo de Chávez, de Morales, de Correa, y del bulto que les sigue, el voto cubano pasa a un plano secundario.
Dicho esto. Obama está en un grandísimo error, así como sus antecesores que cometieron el mismo error y hoy vivimos en sus consecuencias, y, subrayo, debería tener un enorme interés en acabar con los Castro. Lo que ocurre en América Latina con Hugo Chávez, extendido a los demás países, Bolivia, Ecuador, Argentina, Brasil, y toda esa masa que se ha ido formando de la peor ralea guerrerista en contra de los Estados Unidos, debería alarmarlo. Sin embargo, visto cómo se ha movido Obama desde los inicios de su presidencia, a él nada de eso lo alarmaría, porque él mismo –tal como hizo Fidel Castro, un «gallego» por parte de padre, que odia Cuba, y su hermano, Raúl Castro también hizo y está haciendo-, es probable que Obama sea, un africano (¿nació por fin en Kenia o no?), que odie los Estados Unidos, o sea, que desprecie el modelo que heredó, y que él se sienta tan especialmente elegido para cambiar y eliminar ese modelo, que intentando destruir el modelo, destruya el país. He dicho, es probable. Todavía puede suceder el milagro.
Un lector de este blog, Liborio, me señala algunos puntos que he ido subrayando también yo, en intervenciones públicas recientes, como fue en Alcobendas –por lo que se me ha criticado, desde luego-, el asunto no es que se pida la liberación de los presos políticos, eso es el cuento del nunca acabar o el de la Buena Pipa. Ya estamos en un punto en que debemos exigirle al mundo, y Obama está muy bien situado para eso, que coordinadamente se pida la salida de los Castro, de manera pacífica, ordenada, y que ellos permitan el paso a elecciones libres, una vez que hayan liberado a los presos políticos (esto sería lo primero), y con el apoyo temporal del ejército se organice la salida del gobierno de estos dos miserables que llevan mal gobernando el país, y de todo el séquito de viejos, y también de jóvenes, comecandelas, ñángaras, y como se les quiera llamar, que han hecho de ese país un infierno. Lo que evitaría un baño de sangre futuro, y hasta una posible guerra.
Obama debería, si de verdad quiere pasar a la historia, como el salvador, darse cuenta, de que todo lo que ocurre en el mundo de hoy, tuvo su tierra de cultivo en la Cuba castrista, la madre de una buena cantidad de terrorismos que hoy azotan al mundo, la madre de la guerra de guerrillas en América Latina, un continente –no ya una pequeña isla-, que se halla situada muy cerquita de Estados Unidos, y que anida un odio feroz, desde estos nuevos gobiernos –aliados de Irán, de Rusia, de los terroristas de ETA, y de cuanto malhechor existe en el mundo-, hacia el gigante americano, la madre, en fin, de todas las rabias acumuladas contra los estadounidenses. El día que ese odio estalle, entonces sí que ni el mismo Obama se enterará a tiempo. Por eso es necesaria una acción conjunta, con Europa, para acabar con el castrismo de raíz.
Como me escribió Liborio, que es el lector al que me refería en relación al comentario, y que cito: “Si la cosa fuese como tiene que ser, desde su fuerza y su papel de ‘líder mundial’ y desde el ‘Olimpo y escabel’ de su ‘Nobel de la Paz’ tendría que ‘exigir’ la inmediata libertad de todos los presos políticos. Tendría que tomar ‘acciones conjuntas’ con sus aliados europeos e implementar todas las medidas de ‘acoso y derribo’ que sean necesarias para detener en seco la tragedia que vive Cuba. ‘Pedir’ es casi casi como arrodillarse, y decirle: ‘¡¡¡Oh poderoso ‘Fifel’, porfa, porfa, te ‘pido’ que liberes a los presos!!!’.
Y eso que muchos de esos presos son de la raza negra, cosa que él utilizó ampliamente durante su campaña política para obtener el poder.
Una mayoría ‘blanca’ le dio el voto por ‘sentimiento de culpa’, otros ‘mari-complejines’ de los que habla Federico Jiménez Losantos.
‘Pedir’ es cuando vas a la panadería y pides una barra de pan. O cuando llamas por teléfono a un médico para ‘pedir’ un turno. ¡Ay Dios! ¡Qué paciencia hay que tener para aguantar a estos ‘progres políticamente correctos’. Estará esperando a que Rusia le vuelva a enfilar misiles desde Cuba para que, esta vez, los comunistas (que ya van ganando elecciones en aquellas tierras esteparias) sí logren el propósito que no consiguieron cuando la famosa ‘Crisis de Octubre’. Y es que, cuando no hay voluntad y se quiere ‘marear la perdiz’, se hacen estas ‘declaraciones light’, se hacen a ‘destiempo’, se hacen con ‘desgana’, en fin, que hacen ‘por quedar bien y cubrir el expediente’.» Hasta aquí el comentario de Liborio que suscribo enteramente.
Sin embargo, ya hemos visto quién y qué había detrás de Rodríguez Zapatero haciendo el tonto con su pañuelito palestino enrrollado al cuello y su Alianza de Civilizaciones, un progre políticamente correcto que ha acabado con la economía española.
Acostumbrada como estoy a vivir entre la política europea, y conociendo a los socialistas franceses, me parto de la risa cada vez que leo que Obama es socialista. Obama es socialista con una fuerte tendencia al comunismo, a eso añádanle su inmensa simpatía por el “islamismo”, y su condescendencia para con Irán, para con Hamas, para con Chávez, y en su momento, para con el ex presidente de Honduras, Zelaya. ¿Oyeron ustedes a Obama declarar que admira el arrojo de Oscar Elías Biscet? No. Y no creo que desconozca el caso de Biscet. Su posición, para no alargar este post, es floja, insuficiente. Después de todos los horrores del comunismo, cualquier persona que se sienta demócrata, no puede menos que condenarlos, y desear que ningún país del mundo viva bajo el yugo comunista, del mismo modo que no deseamos que ningún país viva bajo ningún tipo de horror.
Es cierto, como señala Tania Quintero en un comentario, que un analista extranjero que vio mover el esqueleto a 200 mil cubanos, a un costado del Malecón, a un mes de la muerte de Orlando Zapata Tamayo, frente a un grupo de reggaetón, se preguntará: ¿Merece la pena que sigamos preocupándonos por los cubanos? Y se responderá: No, a simple vista, ellos son más felices que los mexicanos, que los iraníes, que los afganos, etc.
Yo me pregunto algo peor: ¿Nos merecemos los cubanos a Orlando Zapata Tamayo, a las Damas de Blanco? No. Nos merecemos a un grupo de reggaetoneros puertorriqueños, que han hecho carrera en Estados Unidos, y que sin embargo, odian con toda su alma a los Estados Unidos, aunque de manera tapiñada. ¿Por qué los odian? Porque les deben buena parte de su carrera, obviamente, según estipula la mentalidad castrista que nos ha formado. Sin embargo, lo que los reggaetoneros no saben es que a ellos los va escuchar el pueblo cubano precisamente porque vienen con un curriculum exitoso en los Estados Unidos, porque los que allí estaban, protagonistas principales de la desidia cotidiana, a lo único que aspiran es a la fuga. Para luego, al año y dos días, regresar para especular con la pacotilla, y parecerse a los reggaetoneros puertorriqueños, con los que un día movieron el culo en el malecón.
Recuerden que José Martí se suicidó en un caballo blanco. Pero ya Guillermo Cabrera Infante escribió sobre el tema.
Zoé Valdés.
Nota: Mis críticas a Barack Obama empezaron en la segunda parte de su campaña, cuando vi una bandera cubana con la foto del Ché en una oficina de campaña cercana a su persona, luego ante su posición frente a Hugo Chávez, Mahmoud Ahmadinejad, Hamas, y su admiración por el islamismo, así como su posición ante los Castro. Anteriormente, cuando anunció su candidatura, cuando empezó su campaña, sentía una gran simpatía por el cambio que todos presentíamos que podía protagonizar, lo que no ha sido el caso.
Vean este video en el blog de Isis Wirth, La Reina de la Noche.

Deja un comentario