La policía castrista golpeó a un grupo de homosexuales en el concierto del Malecón de Calle 13. Pero seguramente los reggaetoneros puertorriqueños ni siquiera se enteraron. Ellos estaban muy ocupados en intentar convencer a los «segurosos» de que ellos son fidelistas y raulistas y guevaristas y macheteros permanentes. Como ustedes saben yo no me caracterizo por ser políticamente correcta, todo lo contrario.
Si a mí se me planta delante un ñangarita de Calle 13, después de todo lo que dijeron en el conciertico del Malecón, en la manifestación de Miami, por lo bajito, por lo bajito, le canto La Bayamesa a yiti limpio. Pero bueno, la cosa es pacífica, y hay que estar sereno, para contemplar tranquilamente cómo se desmorona Aquella Mierda.
Yo no sabía quién era Calle 13, ahora tengo la desdicha autidiva de conocerlos. Por curiosidad me metí en youtube, ¡y por favor!, ¿cómo se puede hacer ruido de esa manera tan ofuscada en pleno Bicentenario de Chopin?
Esa gente lo que está haciendo, junto con Juanes, es un complot para acabar con lo poquito de bueno que aún queda de la música cubana en Aquella Isla. Por favor, menos mal que el anuncio de que Isaac Delgado todavía canta, aunque sea en un Crucero, me sacó del electrocutazo de la mala noticia. Y los cubanos, los pobres, con una Otitis Crónica, debido a la tortura de discursos castristas que les han infringido hace 51 años, ya apenas saben lo que es la música, o sea, mueven las caderas por inercia, de la misma manera en que un clochard parisino estira la mano para pedir unas monedas; esa es la manera que tienen algunos cubanos, hoy en día, de mendigar la libertad, mueven el culo bajo cualquier circunstancia.
Por suerte, que diría una de las más famosas parejas del cine hollywoodense, en Casablanca: «Siempre nos quedará Miami» -digo «París». Aunque claro, nuestro Casablanca es agrio pero es nuestro Casablanca.
En cualquier caso, ¡bravo por Miami! La manifestación de ayer probó que en Miami queda mucha vergüenza, y que no se trata sólo de mulas, y de reciclados castristas. Miami es mucho Miami, con los cubanos de siempre, los trabajadores, los que han puesto el nombre muy alto del exilio doblando el lomo y no doblegándose jamás ante la mentira.
Pero volvamos a los homosexuales que fueron golpeados durante el concierto de Calle Maldición, por favor, que alguien se lo cuenta a esos dos compañeritos militontos, quienes, por cierto, dicho sea de paso, visitaron a los familiares de los 5 espías, para que lo sepan, que ellos guanajos no son.
Zoé Valdés.
La información en Misceláneas de Cuba.

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