DE LAS DECLARACIONES DE LA IGLESIA CUBANA.
La iglesia cubana, a través de su cardenal, monseñor Jaime Lucas Ortega y Salaminos, hizo una declaración ayer pidiendo que se acabaran los actos de repudio. Lo pidió en un murmullo –como quien dice-, y además, como siempre, debió sacar las uñas en contra de los exiliados, y de su capital: Miami, de manera muy sutil, por supuesto.
La iglesia habla rezando, ya eso lo sabemos, pero en esta ocasión el rezo ha sido una especie de gemido inaudible, que no conseguimos apreciar si es de goce o de sufrimiento ante el recrudecimiento de la represión del régimen de Castro II.
Durante 7 años las Damas de Blanco no han cesado sus marchas pacíficas hacia la iglesia de Santa Rita y hacia otras iglesias de la capital, en un mensaje claro de paz, de amor, de libertad y de cristiandad, sin que ningún representante de esta institución las acompañe en su marcha.
Visto lo que está sucediendo con ellas, arrestaciones, torturas físicas y psicológicas a sus hijos menores, agresiones verbales y físicas, mítines de repudio donde se usa la bandera de todos los cubanos como intimidación y como símbolo de propiedad castrista, yo exhorto a la iglesia a que proteja a estas mujeres cuyos familiares cumplen penas injustas de entre 20 y 28 años de cárcel.
Una manera de protegerlas es acompañarlas desde sus casas hasta la iglesia, sería de un enorme apoyo que los prelados, monaguillos, y demás personas pertenecientes a las iglesias, se movilizaran y en cada marcha hicieran un cordón protector junto a estas mujeres, y las acompañaran en su marcha pacífica. En resumidas cuentas, este acto de generosidad y de entereza religiosa pagaría en reconocimiento, al acto de entrega que durante 7 años las Damas de Blanco han brindado desinteresadamente a la iglesia católica, con fe, con espiritualidad, y con amor.
Ha llegado el momento –nunca es tarde para la solidaridad- en que la iglesia cubana no puede quedarse con los brazos cruzados ante el dolor y el sacrificio de los hijos de Cuba y de la Virgen de la Caridad del Cobre, su patrona. Ha llegado el momento en que la iglesia debe actuar, con todo su poder de creencia, de soberanía, a favor de la libertad y de la democracia, lo que garantizaría su futura existencia en todos los niveles de la sociedad, sin tener que vivir secuestrados por la ideología castrista como hace 51 años que viven los clérigos y los representantes de la iglesia en Cuba.
Por otro lado, si la iglesia ha sentido la necesidad de pedirle a Guillermo Fariñas que abandone su huelga de hambre –algo que le hemos pedido muchos de distintas maneras-, me provoca sugerirles, como ciudadana cubana bautizada en la iglesia de La Caridad, comulgada y confirmada en la iglesia de La Merced, y que siguió años de catequismo entre las iglesias de La Merced y la del Espíritu Santo, con el padre y poeta Ángel Gaztelu, ¿por qué entonces, del mismo modo que le pide a Fariñas que cese en su esfuerzo que sólo lo conducirá a la muerte, por qué no le exige a la dictadura castrista que abandone el poder, lo que conducirá al pueblo cubano a la vida y a la libertad?
Ruego al padre Carlos Manuel de Céspedes y García-Menocal -descendiente de ese gran cubano, Padre de la Patria, que Fue Carlos Manuel de Céspedes, iniciador de la Primera Guerra de Independencia: 1868-1878, y presidente de la República en Armas-, vicario general de La Habana, y a su hermano, Manuel Hilario de Céspedes, obispo de Matanzas, que protejan física y verbalmente a las Damas de Blanco, que defiendan la libertad de Cuba junto a los valientes cubanos que dentro de Cuba y en diferentes regiones de la isla luchan por sus derechos, que son los de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, les ruego que defiendan el porvenir de los cubanos, para que todos reunidos podamos encontrarnos en nuestro país y reconstruir la democracia, para que los tiranos sean ajusticiados, como han sido ajusticiados los dictadores de otros regímenes.
Los cubanos merecen que la iglesia los escuche, que la casa de la paz y de la eternidad los proteja y defienda su vida y su libertad.
Zoé Valdés.

Blog de Pong: CubaHumor.

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