DE LO POLÍTICAMENTE CORRECTO QUE DOMINA EL MUNDO.
Como ya se habrán acostumbrado yo, no solo soy políticamente incorrecta, además disfruto con serlo.
Otra vez Israel ataca, y para la prensa, y para los islamistas, hubo una “masacre”. No hubo masacre cuando Sadam Hussein gaseaba a trote y mocha, porque así piensan los de esa izquierda políticamente correcta, ellos opinaron que gasear no era masacre, y no lo fue. Así es la vida de la izquierda.
Yo estoy en desacuerdo con la violencia, y con los bombardeos israelíes, y de cualquier tipo, vengan de donde vengan. Pero siempre hago la siguiente reflexión: cuando alguien se me acerca y se me encima para darme una galleta, respondo con una patada, bien dada, hasta donde la ceguera me lo permita. Eso es la guerra, ceguera pura.
Al jefe de Hamas, que es un terrorista al igual que Raúl Castro, elegido, sin embargo, por cientos de personas que prefieren poner a sus hijos como carne de cañón, antes que ponerse ellos, y por madres que paren para vender a sus hijos como bombas humanas, de manera que con esos 25 mil dólares puedan criar al resto de la prole, no le dio ninguna vergüenza al declarar, que si entra la flotilla es un triunfo, y si no entra, también es un triunfo. Analicen.
Todos sabemos que este tipo de flotillas está preparada más que para ayudar, para provocar. Que el embargo a Gaza es incorrecto, habría que ver, porque los cientos de millones que entran en Palestina como ayuda, ¿dónde los meten, qué hacen con ellos, los reparten entre el pueblo? No, igual que en Cuba, todo es para sembrar el terror en el mundo, y la rebatiña entre los jefes debe ser de muerte. Nunca mejor dicho.
Yo me pregunto. Si mañana una flotilla de exiliados cubanos sale de las costas miamenses con ayuda para los cubanos de a pie, sin que intermedie el gobierno. Me imagino que tal como hicieron los israelíes los guardafronteras castristas pedirían que se retiraran, y en caso de que hubiera dos puertos en La Habana y que esta estuviese dividida en dos, ellos exigirían desembarcar en el puerto castrista para revisar los barcos. ¿O no?
No, Cuba ni siquiera daría órdenes a sus soldados a que entraran en las embarcaciones. Cuba hundiría el barco de a viaje, como hicieron los castristas con el Remolcador Trece de Marzo, donde murieron cuarenta y tres personas, y doce niños. Eso sí que es una masacre. ¿La condenó alguien? Como mismo derrumbaron las avionetas de Hermanos al Rescate, ¿lo condenó alguien?
Desde luego, comparar a Israel, una democracia, con el castrismo, es casi una falta de respeto de mi parte; pero quise recordar estas masacres de las que ninguno de los comentaristas que entran aquí para tirarle a Israel –sólo porque ponerse de parte de los palestinos es de izquierdas, viste bien, y es políticamente correcto-, se atreve a recordar y a condenar cuando se trata de Cuba. Así como no es correcto comparar una flotilla de iluminados con un remolcador de personas que huyen hacia la libertad.
Habrán visto que los soldados israelíes entraron en la embarcación para un control exhaustivo y para pedirles que desembarcaran en el puerto contiguo, en primera instancia, lo que debemos considerar normal dado que se trata de un país que es el único democrático en la región, y que por todos los medios debe salvaguardar su seguridad, asediada constantemente. Sé de lo que hablo, estuve en Israel.
En cuanto al bombardeo, me imagino que cuando uno ve de la forma en que fueron recibidos los soldados, a pedradas, a porrazos, y a cuchilladas, y que los lanzaban desde la borda; pues de alguna manera habrá que responder.
La respuesta fue excesiva, lo fue, desde luego, como excesiva fue la provocación, y peor aún, excesiva, como es habitual en ellos, fue que el gobierno de Hamas alentara a este tipo de enfrentamientos en el que se sabía, al menos él lo sabía de antemano, que habría víctimas.
Israel no puede desaparecer, y eso es lo que quieren ellos. Pues va a ser que no.
Zoé Valdés.
Video gracias a Melekiop.

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