ACARICIA EL MAR.
Entonces el agua no era lo que es hoy
Absurdo dominio de petróleo y turismo banal
El mar era todavía insólito
Vasto enigma salado
Ambiguo y complejo en su deletreo
El océano teñido de rojo púrpura
Mecía la luz anaranjada del sol en sus aguas
El impetuoso oleaje voceaba fábulas
Y las orillas arrastraban aventuras
Los pájaros anunciaban islas fragantes
Carcomidas esperanzas rodeaban sus
Tierras fantasmales
Y batían alas en dirección a espejismos
Reinaban los majestuosos galeones
Y los buques fieros
Los piratas robaban y mataban
Pero por encima de la desgracia
De la bestialidad humana,
Aún los peces constituían una esperanza
Símbolo de la fuerza y del arte
Armoniosos en la vida
El mar era la mar bravía.
La mar delirante
Que comerciaba y huía
La mar terrorífica
Ladrona de tesoros
Y también fue la hembra celosa
En las telúricas sombras
La tórrida caricia bramaba
De deseo y coraje
Abriéndose en sendero húmedo
Espeso de dudas
Cual pubis en apogeo e iniciación
Y la mar era además la sangre
Y la sangre entonces era la sangre palpable
Fluía de las aguas saladas a las aguas azucaradas.
En una trayectoria de hipótesis cruel
Aunque clara y abundante
La mar herida refulgía
Y renacía
Semejante a una recién parida
Acunaba a sus hijos
Y los alimentaba
Con su leche azul índigo
Con el tiempo -pues existía el tiempo-
Los obligaba a ejercer la destreza
Y la inteligencia
Y hasta deslices de picardía
Y perversidad
Con fina elegancia.
Claro que existían los piratas
Filibusteros corsarios
Sabandijas de salón
Y los marineros y
Menos mal los pescadores
Más la poesía
La mar jugaba
Se escuchaban carcajadas tempestuosas
Y el canto la melodía de las aguas
La estrategia del silencio
Bordando cálidos tapices en la
Garganta de un gorrión
Aquella tarde el tiempo se aproximaba de muy lejos
Cual una ola sulfurosa y furibunda
Esa madrugada la mar no se divertía
Con esa risa pura y cristalina
Hoy la divinidad calla adormilada
Es sólo el mar sencillo
Plano y acerado
El mar del hombre presuroso
Que no goza precisa y justamente del tiempo
Que no se detiene a observar la vastedad azul
Malintencionado y meditativo
El hombre censuró las travesuras del mar
Transformándolo en sátiro
Sutilmente perverso
Es el mar acuclillado y en acecho
El océano teñido de oro prieto
Reitera una y otra vez el bostezo de una guerra sombría
El vaivén de las olas resulta torpe y mudo
Y allí en mi mano las orillas ahogan a los pájaros
Ciegos y perezosos
Las islas se hundieron aplastadas
Bajo el peso tenebroso de sus propios fantasmas
El poder inusitado de la ira
Trepa encima de la majestuosidad natural
Los peces se convirtieron en súbditos
De estúpidas bravuconerías.
La avaricia del comercio desigual
Convirtió a los hombres
En profanadores de las profundidades
El robo es lujo según algunos
Para otros es política
No caben dudas ni secretos
Menos elegancia
La chusma corriente ah
La chusma politiquera desvaría
Y atormenta y juega a no decir nada
Los políticos no contestan
Los poetas son encarcelados en
La calma de las aguas
El mar ya no conversa
Menos el poema
El mar ruge más temeroso
Que temerario
La mayoría de las veces musita
Quejidos de enfermo
Y cuando pareciera curado
Predica cual rinoceronte pretencioso
El olvido de los pactos
La sangre mana directo de las venas
A los laboratorios
Vía digital vía la demencia
Los caminos permanecen cerrados
En una concentrada
Y enmarañada evidencia
Nada es misterio
Todo sucumbe en importancia exportable
Y cruceros viajan de la libertad a la esclavitud
Viceversa a la ilusión de la esperanza
Los piratas de entonces pudieran ser muñequitos
Los marinos de hoy se esconden en el miedo
Sin embargo pareciera que hoy todos son valientes
Que se dicen pero ya quisieran
El mar ya no juega
Aburrido matarife y penoso
Ni siquiera riela irónico
Traza con mutismos
La muerte del estruendo
El mar herido
Balancea pesadillas
Semejante a fantasmas en vela
Y destronado reza
Añora la paz de este planeta húmedo
Redondo y hermoso
Después de la tormenta
O de la cínica batalla
Incluso no siempre deambula
Sólo cuando se acuerda del amor
De las fábulas
De la aventura telúrica
Y en sueños vuelve a reunirse con la memoria
Que es la parte que le falta a la historia
Que él mismo equivocado
No cesa de repetirse en insulsa letanía de aplausos
Descorazonado intenta realzar la crespa
Ayudémosle a recobrar la voz
Devolvámosle su compás
Bebamos confiados de su cadencia
Más que inútiles curiosos
Seamos absorbidos por la sabiduría
Seducidos por el conocimiento de la mar
Sólo así la fe en el amor acudirá a las costas
Al menos vuelven a existir los honestos pescadores
Que alimentan la imaginación
Con la sencilla existencia de sus manos enrojecidas
Ateridas por el hielo de las aguas
Y calientan el estómago de nuestros hijos
Con el sabor fresco del pescado
Existen los pescadores
Salvándonos con una alegría única
La del trabajo
En la mar.
De mi poemario Anatomía de la mirada.


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