El fútbol: «affaire d’état» en Francia.

Ayer iba en un taxi y escuché en la radio lo siguiente: El jugador del equipo francés de fútbol, Thiérry Henry se reunirá mañana (hoy) con Nicolas Sarkozy a pedido suyo.

Que los «Azules» hayan quedado tan mal en el Mundial se ha convertido en el trauma número uno de este país, cosa que yo no entiendo, porque hasta ahora Francia había salido con gran dignidad de estos traumas de a tres por quilo, pero es evidente que el pensamiento francés ha sido reemplazado por la patada francesa al balón de fútbol.

Pienso que el que los franceses hayan perdido de manera tan onerosa, sólo puede hacerle bien a ese equipo de los «Azules», que se había convertido en una especie de joya de la corona, además de prepotentes, pagados con sumas extraordinarias e inimaginarias, fueron los niños lindos del antiguo gobierno.

La flaqueza y fragilidad de ese equipo se ha comprobado no sólo sobre el terreno, además, después de haber perdido se han comportado como niños lloricones. Algunos de sus jugadores han entrado intempestivamente en programas de televisión, e incluso han interrumpido los debates, para lamentarse de que el mundo entero se burla de ellos, como es el caso de Ribéry.

Thiérry Henry es un jugador que gana millones, no obstante tiene un discurso de izquierdas, como la mayoría de ellos, y creo que hasta lleva un tatuaje con la cara del Ché en uno de sus miembros; en cuanto le tumban el power que no es otro que el del dinero (las publicidades ligadas a los «Bleus», han sido canceladas en su gran mayoría) decide ir a quejarse a un jefe de estado, como si su incompentencia tuviera que ver con algo tan grave como el sostén de un país en crisis.

El taxi en el que yo iba entró en los barrios pobres de París, que aquí son ya verdaderos guetos. La mayoría de estos jugadores del equipo francés salieron de estos barrios, ¿lo habrán olvidado? No lo creo, pero a veces, algunas actitudes resultan desproporcionadas.

En la actualidad, la urgencia debería concentrarse en involucrar al presidente al ciento por ciento en solucionar la crisis, así que me parece que esta reunión de Henry con Sarkozy constituye una majadería más.

Así mismo lo comenté con el taxista, que me respondió: «No, no diga eso; estos jugadores son oro molido, ellos aseguran nuestro entretenimiento».

Bueno, de ahí para allá no hay más pueblo.

Ningún escritor gana en este país lo que gana un futbolista, ni ningún artista. El entretenimiento deportivo, por lo que vemos, se paga muchísimo mejor que la instrucción y la cultura. Eso es lo que trajo el barco. ¿Que sociedades estamos aceptando?

Zoé Valdés.