Fuga en cuatro movimientos.

FUGA EN CUATRO MOVIMIENTOS.

I

La cabeza envuelta en la bandera

Coágulos ateridos

A la mujer vestida de blanco

Le han roto el brazo

La bandera entre los labios del sexo

Hundida la tela en la raja

Al calor del deseo y del sol que miró Martí

El sol resplandeciente en el pubis

Martí arrodillado limpia sus lágrimas

En la blusa con aroma a rosas

De aquellas que buscaba Catalina Lasa

Carnales    ¡color y olor a piel de adolescente!

Rosas como todas las rosas

Que nos han herido con sus espinas

Y cuyos pétalos hemos besado

Y hasta hemos devorado

Las mujeres con el pelo húmedo

Y la cabeza envuelta en la bandera.

II

Cruzo la calle de la mano de un muerto

Es invierno    Evoco a mi madre

Eufórica        Plena de carcajadas y toronjas

Un mediodía le lancé

La plancha con la que estiraba el uniforme

A la cabeza de aquel estropeado

Almidonado alcohólico y perverso

Con la mano colocada en la frente ancha

De un busto de Martí

De esos que nos salían hasta en la sopa

Yo tenía pesadillas con el busto de Martí

Un regimiento de bustos me perseguía

Y caía aplastada por aquellos mármoles cabezones

Hasta que un día crucé la calle de la mano del apóstol

Él estaba muerto y yo lo amaba

Como sólo aman los espíritus vivos

A punto de caerse de un andamio.

III

Recortemos la bandera en trocitos

De la misma manera en que mi madre

Recortaba con una tijera

El traje impecable de drill cien de mi padre

Los fragmentos los iba tirando en el inodoro

Y halaba la cadena

Porque ya mi padre andaba en sus trajines –decía ella

Mi madre- que me enseñó a amar la bandera

Y a calar a mi padre

Y un día ocurrió al revés

Amé a mi padre

Y calé la bandera.

IV

La forma en que beso el pedazo de triángulo rojo

Lamida la estrella con la punta de la lengua caliente

Todo eso avergüenza     -dicen

Los cautivos  de la historia

Recorro las dos avenidas blancas con las manos tintas

En anís menta y mieles

Y hago el mismo recorrido a la inversa por las carreteras azules

De mis venas    De las venas de mi amado

Estrangulado entre mis muslos

Un crimen       -comentan los castigados

En su histeria-

Las manos valientes del que amé y amo

Rudas de haber acopiado la tierra

Que regó en mi vientre

Donde anida el llanto de su hijo

Otro hombre   U otra mujer

Que morirá para que los sueños sigan siendo

Eternos e indóciles

Como aquella rosa que coloqué

Junto a la bandera

¿O era en mi falda?

Zoé Valdés.