Kachita. Una versión de la Carmen de Prosper Merimée. (VII). Adaptación Zoé Valdés.

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SEC. 59.- INT. NOCHE. FB. ALMACÉN VACÍO. MATANZAS.

Descubren un almacén vacío. El Tigre Fabré, El Tuerto y un tercer contrabandista se ponen a jugar cartas, como si nada hubiera ocurrido. Mattheus pasea de un lado a otro, inquieto. Luego se acuesta en un rincón. Kachita se le acerca, se sienta a su lado.

MATTHEUS:

-No se me quita de la cabeza el infeliz Remenda’o.

KACHITA:

-Pasó a mejor vida.

Ella le enlaza una pierna, abrazándolo, Mattheus la esquiva, desairándola.

MATTHEUS:

-Eres el demonio.

KACHITA:

-Sí, ¿y qué? Orgullosa estoy de serlo. (Ella saca el fajo de cartas) Hala una hacia ti (pide a Mattheus) Esto no me gusta nada, nada. (Su rostro se nubla).

Duermen toda la noche en la nave.

CORTE.

SEC. 60.- INT. EXT. DÍA. FB. ALMACÉN. MATANZAS.

Mattheus se despierta, acostado encima de unos sacos. El Tigre Fabré se abotona la camisa, el pecho abultado por los senos de la mujer, que lleva nombre masculino, impide que la camisa cierre correctamente. La contrabandista enciende un cigarro. Mattheus repara en que Kachita no está.

MATTHEUS:

-¿Por qué te pusiste nombre de hombre?

EL TIGRE FABRÉ:

-Requerimientos del oficio. Mi verdadero nombre es Katia, uno de los tantos verdaderos, soy una mezcla de ucraniana con cubano…

MATTHEUS, desentendido de la respuesta de la mujer:

-Tigre Fabré, no veo a Kachita.

EL TIGRE FABRÉ:

-El hermanito la anda buscando por allá afuera.

EL TUERTO:

(entra agitado)

-¡No la encuentro por ninguna parte! (Pausa, mira hacia afuera desde el canto de una pared)… No hagan ruido, está parqueándose una tipa con un coche nuevo, exactamente como el que necesitamos.

Los tres salen. El Tuerto se dispone a atacar a la mujer, pero se da cuenta de que la mujer del coche es Kachita.

KACHITA:

-¿Pero qué pasa? Caramba, ustedes son más bobos de la yuca de lo que yo creía. ¿No me reconocen? (da un paseo luciéndose) Soy yo, nueva de paquete, envuelta en celofán. Tremendo caché, ¿no?

Está totalmente cambiada, vestida con ropas elegantes para la ocasión, maquillada, llevas gafas de sol. Sólo se le identifica por la voz.

EL TUERTO:

-Tú sí que eres la candela, mami. ¿Y de dónde sacaste ese estalaje, con cacharro incluido?

KACHITA:

-N’á, suerte que tiene una, caprichitos del destino. Bajé a la carretera, y me tropecé con esa turista inglesa despistada y de la ‘high life’, como decía mi abuela…

Se escuchan gritos de la mujer encerrada en el capó. Mattheus señala para el capó incrédulo, Kachita se quita las gafas, muerde una pata plástica, y asiente pícara.

KACHITA:

-Fue cuestión de sacarle conversación. Y la mejor de las noticias. El marido y su secretario pasarán en dos horas por la carretera para encontrarse con ella, vienen cargaditos de billetes para el viaje. Según la zorra también traen la caja fuerte con las joyas para la exposición esa de…

EL TIGRE FABRÉ:

-… de ‘Gems and Jewellery convention’, el mercado de joyas y piedras preciosas que se celebra en La Habana…

KACHITA:

-Eso mismo, coño, menos mal que tú eres inteligente, Tigre Fabré. Bueno, a esconderse.

UNO DE LOS CONTRABANDISTA:

-Yo me quedaría con ustedes, pero mi misión terminó hace rato. Tengo que coger vereda a Cienfuegos.

EL TIGRE FABRÉ:

-Oká, mi ambia, no hay lío.

El contrabandista estrecha la mano de todos y se pierde en unos matorrales cercanos.

EL TUERTO:

-A esperar al tarrúo, y al secretario.

MATTHEUS:

-No vamos a dejar a esa mujer encerrada en el maletero. Mejor la amarramos dentro, amordazada.

EL TUERTO:

-¿Qué? ¿Quién te crees que eres, Robin Hood? Dále p’a dentro p’al carajo con nosotros, y no abras más tu bocón…

MATTHEUS:

-Te advertí que no te iba a aguantar esos tratos…

Le va para arriba y El Tigre Fabré le impide el paso. Kachita se abraza al Tuerto y ambos se dirigen al almacén.

CORTE.

SEC. 61.- EXT. DÍA. FB. CARRETERA JUNTO AL ALMACÉN.

Dos horas más tarde en la carretera, El Tuerto, El Tigre Fabré, Mattheus, y Kachita asaltan el automóvil del inglés y de su secretario. A Mattheus se le ve muy nervioso, empuña un arma y la mano le tiembla, suda a mares. El Tuerto está histérico.

EL TUERTO:

-¡Bajénse, hijoeputas, fuera, les voy a reventar el cráneo! ¡Dáme todo eso, o te muelo el corazón!

Entre el Tuerto y El Tigre Fabré les quitan las joyas y el dinero. Mattheus y Kachita los amarran. Y los meten en el auto de la inglesa. Empujan el carro hacia la cuneta.

EL TUERTO:

-Acompáñame a ver si recuperamos algo de la coca de las cajas, Tigre. Luego nos largamos. Pero no me da la gana de dejar la mercancía ahí regada…

EL TIGRE FABRÉ:

-Y dale con las maldita coca…

(pero obedece y le sigue)

MATTHEUS:

(entre él y Kachita empujan el carro a la cuneta)

-Espero no se incendie el motor, esta idea tuya de tirarlos no me gusta ni un poquito… Toda esta mierda por tu culpa.

KACHITA:

-No te quejes, que bastante has gozado también. ¡Saca fuerzas, anda, empuja más! No seas melindroso, bestia, la cuneta está ahí mismo, no les pasará nada. ¡Sólo un susto, y que se caguen!

El auto cae estrepitosamente en el hueco. Mattheus y Kachita se apoderan del segundo auto. Esperan dentro, ella enciende un cigarro, él le pone la mano en el muslo, ella se la aparta al ver por el retrovisor que se aproximan El Tigre Fabré y El Tuerto.

CORTE.

(Continuará…)