Kachita. Una versión de la Carmen de Prosper Mérimée. (IX). Adaptación de Zoé Valdés.

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SEC. 66.- EXT. DÍA. FB. MIAMI BEACH.

Mattheus, deambula por Miami Beach buscando el hotel del francés. Por fin descubre el sitio, cambia de acera para observar la fachada desde lejos. Es un pequeño hotel, familiar. Cruza la calle y escucha que una voz femenina le llama.

KACHITA:

-Mattheus.

(Desde una terraza)

Mattheus voltea la vista y descubre a Kachita junto a un hombre corpulento, indiscutible aspecto de francés, ‘bon vivant’. Ella le hace señas de que espere, pues irá a bajar.

Al rato, ella está ya junto a él. Con el rabo del ojo mira al balcón, el francés sigue allí.

KACHITA:

-Quietecito, ‘baby’, que nos está ‘lookeando’. Sube y no te extrañes de nada. Fíjate bien, tú no sabes ni una palabra de inglés.

MATTHEUS:

-No me llames Mattheus, dime José o Matt. Recuerda que tuve líos aquí…

Ella asiente. Van a subir juntos y en eso viene bajando el francés.

MONSIEUR BOYER:

-Encantado. Mi nombre es Patrick Boyer.

KACHITA:

-Él es, Lolo Martínez. Es un amigo con mucho punche en La Habana, puede ayudarte con los negocios que tú quieres montar por allá.

MATTHEUS:

-Encantado, Señor Boyer.

MONSIEUR BOYER:

-Ya hablaremos usted y yo, perdonen; debo revisar mi correspondencia.

Boyer se dirige a la recepción del hotel.

KACHITA:

-Tiene cara de bestia, pero no es más que un gato asustado.

Kachita se ve muy segura, vestida con tailleur de seda negra, zapatos altos. Parece la dueña del hotel. Da órdenes para que cambien una cortina.

KACHITA:

-Por favor, Alfonso, creo que debemos ir pensando en cambiar esas cortinas, la temporada de verano pasa, y el color no es el apropiado.

ADMINISTRADOR:

-Entendido, Señorita.

El administrador se aleja.

MATTHEUS:

-Estás bellísima, como para comerte ahora mismo. Me estoy muriendo por besarte, y te veo tan dueña y señora de todo que me asusta… (Rostro ensombrecido) Con esa cara de bribona, parece que estés en tu casa, me dan ganas de rajarte la cara delante de tu amante.

KACHITA:

-¡Mi amante, por favor, qué asco! ¿No estarás celoso de ese mequetrefe? Eres aún más inocente que antes de nuestras escapadas a casa de Ignacia. A este le vamos a llevar a un sitio del que no va a volver… A ver, Matt, ¿quién eres tú para querer mandar sobre mi vida, que tienes que decir tú? Siempre con lo mismo. Estoy con éste por trabajo. ¡Qué barbaridad, nunca entenderás nada!

La frialdad con la que deja entrever que se estaba acostando con el francés es asombrosa. El francés se une a ellos.

MONSIEUR BOYER:

-¿Qué, algún problema?

KACHITA:

-Loló acaba de llegar, y necesita trabajo y papeles, ya sabes. En La Habana se mueve como pez en el agua, pero en Miami es distinto. Muy distinto.

Kachita suelta una risita.

MONSIEUR BOYER:

-Venga a beber un trago con nosotros, hombre, anímese.

Se sientan en la barra del bar.

MONSIEUR BOYER:

-¿Qué vas a beber, ‘mon chaton’?

KACHITA:

-Para mí y para Loló dos cervezas, como en los viejos

tiempos.

MONSIEUR BOYER:

-Es feo que las mujeres beban cerveza, ¿no prefieres vino blanco?

KACHITA:

-No, cielo, en mi tierra las mujeres bebemos cerveza. Lo del vino y la finura será en la antigua Galia esa de donde tú vienes.

MATTHEUS:

(percatándose que el francés entabla conversación con el barman)

-En la Galia son unos groseros también, que no se hagan.

KACHITA:

-¿Ves esa sortija que lleva? Si te gusta es tuya ya.

MATTHEUS:

-No, yo no daría un dedo por tener nada del franchute frankestein éste.

Beben la cerveza, sin dejar de mirarse cortan la espuma de la cerveza pasando la lengua por los labios. Risa burlona de ella.

El chófer de una limusina se presenta a Kachita.

CHOFER DE LIMUSINA:

-Señorita, la limusina les espera afuera para el almuerzo.

KACHITA:

(le da un codazo al francés)

-Vamos, gordo, al almuerzo con los inversionistas.

El francés se incorpora del taburete. Saca un billete de a veinte dólares de su bolsillo y lo extiende a Mattheus.

MONSIEUR BOYER:

-Venga mañana, me ocuparé de usted.

Le ofrece el brazo a Kachita. Ella hace gesto de que vaya él delante que ella lo seguirá, sonríe pícara.

KACHITA:

-Hoy no puedo invitarte, mañana sí.

Mattheus queda solo, ojos húmedos. Enciende un cigarro, echa una bocanada, tira el cigarro entero haciendo arco en el aire contra la acera.

CORTE.

SEC. 67.- INT. DÍA. FB. HOTEL DE MIAMI BEACH.

Mattheus es acompañado de una camarera por un corredor del hotel. Tocan a la puerta, antes de abrir la camarera se retira. Kachita abre la puerta, Mattheus entra en una habitación lujosa, decorada con muebles de caoba y cortinajes de chifón. Kachita está más hermosa que nunca, vestida con elegancia de gran dama, se tira al cuello de Mattheus, ríe y llora a la vez.

MATTHEUS:

-¡Ay, coño, mami!

KACHITA:

-Cállate, mi vida. Ven, que voy a bajarte cariño, ven.

MATTHEUS:

-Mira, tócame, estoy hirviendo. (Se desabotona la guayabera). ¡Ñó, qué poder tú tienes, muchachita, mira cómo me pones!

Kachita se remanga la falda y brinca encima de él a horcajadas. Hacen el amor, terminan. Ella se pone seria de súbito.

KACHITA:

-El plan con el francés lo tengo más claro que el agua. Lo convencí para que vaya a Cuba y lleve una fuerte suma de dinero. Que compre algo allí, que invierta grueso, a lo grande. Una vez allá, lo mejor será dejarlo tieso. No estaré cuando ustedes lo eliminen. Al atacarlo que vaya delante El Tuerto, tú quédate un poco rezagado.

Ríe, otra vez con esa risa que escalofría a Mattheus.

MATTHEUS:

-No, chica, jamás. Lo que haga lo haré de frente.

KACHITA:

-Mañana aquí a la misma hora, te entrego toda la información, la clasifiqué por negocios, tipos de hoteles. Es bueno que te vea, y que te coja confianza. Le diré que resolverás volver y que allá le pondrás en contacto con los jefes, quienes le darán facilidades para las inversiones.

Mattheus la besa en los labios.

MATTHEUS:

-Lo que tú digas, mi reina.

KACHITA:

-¿De verdad, de verdad, lo que yo diga?

MATTHEUS:

-Casi, casi. Que a ti no se te puede dar un dedo que te coges la mano entera, y más p’allá.

CORTE.

SEC. 68.- EXT. NOCHE. FB. COSTAS DE MIAMI.

Mattheus aborda una lancha rápida. El motor echa a andar en dirección a Los Cayos.

Kachita a la cabeza de un puñado de hombres camina en tacones por la arena, va dando órdenes.

CORTE.

SEC. 69.- EXT. NOCHE. FB. LOS CAYOS.

En la orilla, El Tigre Fabré y El Tuerto esperan a Mattheus. Mattheus desembarca y de inmediato entrega una maleta repleta de fotocopias de dossiers.

MATTHEUS:

-Son las fotocopias del estado de todos sus negocios. Algo rico para chantajear. Una vez que ponga su dinero tendrá un simpático accidente, claro, y p’al reparto Bocarriba. Lo camuflaremos como accidente de tráfico. Nos tocará el 50 por ciento repartido con los que darán la fachada para que el tipo coja confianza.

EL TUERTO:

-Perfecto. Buen trabajo. ¿Y mi hermana?

MATTHEUS:

-Mejor que nunca.

EL TIGRE FABRÉ:

-Vengan, vamos a comer, y luego nos echamos un dominó. Hoy habrá tormenta.

CORTE.