Ayer estuve en una de las funciones del mítico teatro de Champs-Elysées, para disfrutar de una pieza excepcional: Le Roi se meurt (El Rey se muere) de Eugène Ionesco, interpretada por el extraordinario Michel Bouquet, quien en el año 1945 ya hacía teatro, con 16 años.
La obra es, sin duda alguna excepcional, el reparto es de primera, y con Michel Bouquet reímos, lloramos, reflexionamos con cada una de sus frases, dichas con los ojos entrecerrados, bajo el aspecto hechicero de la muerte. El rey se muere y nosotros con él. No pude dejar de pensar ni un sólo instante en el egoísmo de Chacumbele I. A los que no puedan ver la pieza, les recomiendo su lectura. Sobre todo a los cubanos, van a disfrutarla enormemente.

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