Empezaron las vacaciones, se acabaron, perdón, recesaron, las huelgas en Francia.

Francia es el país de las vacaciones y de las huelgas. Cuando no están de vacaciones, están de huelgas. Así es el comunismo francés con Chanel número 5. En este país el pueblo manifesta de izquierda, pero vota de derechas. Sólo que hay darse un salto de las urnas a la calle, y viceversa.

Hoy empezaron las vacaciones, y enseguida se normalizaron las calles. Los huelguistas se fueron a Cuba con sus ahorros, porque ellos no se van a Haití a emplear sus economías en aliviarles el hambre a los niños. No, ellos se largan a Cuba, a gastarse su dinero en putas castristas que luego traerán a Francia como grandes representantes de la cultura del pueblo, ellos se gastan el dinero con el castrismo, ese gran parque temático. Es como ir a Disneyworld, pero del comunismo.

La ley sobre las reformas de las pensiones fue votada ayer en Francia, porque lo que se discutía en las calles era que las jubilaciones no se extendiera de los 60 años a los 62. Sí. Como mismo están leyendo, o sea, lo que se defendía en las calles era no trabajar dos años más. Las revindicaciones todas, en este país, son para ganar más dinero. Lo que me parece muy bien, hasta ahí. Pero yo, con la vagancia y el abuso masticándose los impuestos que pagamos la clase media, es con lo que no puedo.

Pero ya los franceses están hartos, los pocos cuerdos que quedan.

Los estudiantes estaban en la calle, porque no querían que «mon papy prenne mon boulot». Le zumba, traducción: «que mi abuelo no me coja mi trabajo». O sea, al trabajar hasta los 62 años, el abuelo podría ocupar la plaza del nieto como trabajador. Esto no creo yo que salga de la cabeza de un estudiante, esto tiene que salir del coco de un tarado comunista de la CGT.

Se acabaron las huelgas, pero no se inquieten, nada ha terminado. Sólo estamos en la pausa vacacional. Al regreso, habrá más huelgas. Y entre tanto, el país a la deriva, con el futuro en ascuas, al tener ya varias generaciones que no estudian, que sólo piensan en vacaciones o en huelgas, y se reservan para ellas. Y con un gobierno, que se dice de centro derecha, pero que actúa de izquierda-comunista, xenofobia incluida, que les hace la pala.

Zoé Valdés.