Dos sonetos de Reinaldo Arenas.

Escogidos de su poesía completa publicada en Lumen.

 

¡NO, MÚSICA TENAZ, ME HABLES DEL CIELO!

 

¡No, música tenaz, me hables del cielo!

José Martí.

 

¡No, música tenaz, me hables del cielo!,

donde es obligación cavar la tierra.

No creo que exista tal consuelo

donde sólo es vivir perenne guerra.

 

Pues quien del horror ya corrió el velo

sabe que sólo horror el mundo encierra.

Inútil es tu canto, ardor y celo:

oigo la última puerta que se cierra.

 

Y es tanto el estupor de ese chasquido

que la voz más audaz ya se resiente

a su ruido seco, su mortal estruendo,

 

y hasta el más musical de los sonidos

ante tal algarabía de batientes

su rumor también va enmudeciendo.

 

(La Habana, 1971).

 

 

 

EN OSCURA PRISIÓN VOY NAUFRAGANDO

 

En oscura prisión voy naufragando

mientras me evado de diez mil prisiones,

cada paso que doy lo doy pensando:

menos que esto ha costado paredones.

 

No más soñar, no más canciones;

ni siquiera aquellas concebidas

o por el estertor de mil heridas

o por el azar de improvisaciones.

 

Del infierno al final vamos llegando,

cúmulo fijo de resoluciones

no por horribles menos conocidas.

 

A éste un par de medias le voy dando,

a aquél, del calzoncillo los botones.

Lo demás se acabó, era mi vida.

 

(La Habana, 1973).