Bayonne, antes de la conferencia en el Museo Histórico de la ciudad.

La vista del río Adour, que rima con Amour.

Brigitte Paulino-Neto y yo nos dirigimos temprano al museo para impartir nuestras conferencias, y propiciar un conversatorio con el público. Nos presentó la escritora Luisa Etxenique. La sala estaba atestada de personas que venían a escuchar, supuestamente, conversatorios sobre literatura. Y así empezamos.

Pero, entonces, al rato, aparecieron los carteles, sostenidos por los miembros de una Asociación Pro Castrista. Y empezaron los mítines de repudio. Lo de siempre: Acusaciones, mentiras, insultos. Yo traté de contenerme, hasta que no pude más. La otra mitad de la sala se puso de parte mía. Tanto Luisa Etxenique, como Brigitte Paulino-Neto fueron solidarias y de una gran firmeza, a mi favor. Las organizadoras también pusieron las cosas en su lugar.

La conferencia se desarrolló finalmente -a pesar de esos individuos- tal como lo  habíamos previsto: Se habló de literatura. Al final volvieron a querer intentar romper el encanto; no lo consiguieron. Y tuvieron que largarse, como lo que son: Unos pendejos, con el rabo entre las patas.

Sin embargo, durante el coctel, cortaron la electricidad. Nunca nadie pudo explicar bien qué fue lo que pasó. Marie nos invitó a su casa. La noche terminó con Habaneras en francés, en español, y en euskera.

Buenas noches.

Mañana colgaré más videos. De este modo, los que me retrataron con la intención de meterme miedo, se verán filmados en los mismos. Ñao no come ñao.