DE DESPIDOS MASIVOS Y CRIMINALES, DIGO, CARDENALES.
Aquellos que esperaban que Raúl Castro hiciera cambios tarde o temprano, pues sí, más tarde que temprano los ha empezado a hacer: Despidiendo a medio millón de funcionarios de sus trabajos. El objetivo es deshacerse de 1 300 000 en un período de tres años. Si eso ocurriera en otro país del mundo capitalista ya estuviéramos escuchando el griterío de la izquierda. Pero como se trata de Cuba, de un país castrocomunista, la izquierda no sólo se ha quedado callada, algunos hasta encuentran muy positivo que estos despidos masivos se efectúen justo ahora, en época de crisis, con el objetivo de sanear la economía. ¿Qué economía? Desde el año 1959 se acabó la economía cubana. Y desde entonces Cuba no ha dejado de caer más y más, como la puerca de Valladares, barranca abajo y sin freno, en una profunda crisis social, moral, económica y política.
No culpo para nada a esa izquierda colaboracionista, dado que los primeros colaboracionistas son los cubanos, que no se lanzan a las calles a protestar en contra de estas medidas. Me imagino que una buena parte de ellos tratará de engrosar las filas de la bichidisidencia que es una forma de devenir disidente autorizado por el raulismo light, lo que incluye blogs con entradas millonarias (de lectores, no sean mal pensados) y huelgas de hambre programadas y asistidas, premios, etc; una vía de ganar dinero, de crearse una torre de marfil, y de seguir en la marchita de un socialismo de nuevo diseño, el del siglo XXI, un Socialismo Nacional (lean a la inversa), tal como lo ha implantado Hugo Chávez en Venezuela y está tratando de imponerlo Barack Obama en Estados Unidos. Una buena parte de estos desempleados lo pretenderá, pero el régimen sólo se lo permitirá a un puñado. La gran mayoría correrá otra suerte.
Aunque, visto desde afuera, y analizado por aquellos que no conocen Cuba, o la conocen, pero no les da la gana de dar su brazo a torcer, esos desempleados serán los únicos en el mundo que gozarán de una mejor situación ahora en el paro que cuando trabajaban. Y eso tiene el sistema castrista, siempre ha sido una extraordinaria maquinaria reproductora de vagos y mueleros oficiales. ¿Y por qué les digo que, visto desde afuera, gozarán de una mejor situación en la actualidad, sin trabajo, que antes cuando estaban empleados por el Estado? Porque según los castristas, este medio millón de personas no perderán su Seguridad Social. ¿Cuál Seguridad Social, la que brinda el castrismo? El castrismo no ofrece absolutamente ninguna Seguridad Social, no existe el seguro del paro, ni el seguro médico, los hospitales son un desastre para los pacientes cubanos, y todavía estamos esperando que se haga justicia con los enfermos mentales del hospital Psiquiátrico de Mazorra a los que mataron de hambre y de frío. Así que lo de la Seguridad Social es una de las grandes mentiras del sistema feudal castrista.
También se ha afirmado que a estos trabajadores despedidos se les entregará tierras. Figúrense, ¿qué creen que pasaría en Francia, donde el metro cuadrado está a 8 mil euros, y la parcela de tierra más o menos, si el gobierno decidiera que a los desempleados los compensarían con tierras? Todo el mundo desearía abandonar su trabajo, y de inmediato convertirse en un parado. Claro, lo que no agrega la explicación de esta supuestamente bondadosa entrega de tierras, de este arranque de amor desinteresado por parte del socialismo cubano, es que en primer lugar esas tierras no son entregadas como regalo permanente, esas tierras pertenecen y pertenecerán eternamente al estado castrista mientras ellos estén en el poder. Las tierras, por cierto, la gran mayoría de ellas se han convertido, por falta de mantenimiento, en terrenos baldíos, que tendría que ocurrir un milagro para que prosperaran; además sólo constituyen un préstamo para entretener a estos hombres y mujeres arruinados moralmente, y para que el mundo crea que se trata de un acto de generosidad por parte de los mismos que los han puesto de patitas en la calle.
¿Con qué instrumentos irán a trabajar esas tierras? ¿Podrán construir casas propias en ellas? Para nada, nadie en Cuba es propietario de su vivienda, el que compra una vivienda lo hace invariablemente al 50 por ciento con el estado, que cuando cree conveniente se la decomisa y lo deja en la calle y sin llavín. Lo de entregar tierras a los desempleados (500 mil por el momento), es otra burla del castrismo de muy mal gusto. No creo que ni uno sólo de estos desempleados vaya a creérselo y mucho menos recibirá la iniciativa dando saltos de alegría, más bien lo contrario.
Por otra parte, puedo imaginar el racismo que se desatará en estos despidos, entre un blanco y un negro, ¿a quién creen ustedes que mandarán al carajo? Al negro. Entre una mujer y un hombre, ¿quién quedará? El hombre.
Normalmente semejante acontecimiento debería constituir el primer detonante para que el castrismo estalle en mil añicos, pero lo dudo. El cubano se ha vuelto sumamente camaleónico, y hará todo lo posible por sobrevivir, se intensificará el biznerío, y sus ramas alcanzarán extendiéndose y multiplicándose todavía más a aquellos sectores que podíamos imaginar incorruptibles, el mercado negro dominará con mayores desenvolvimientos.
Desde luego, los ricos seguirán siendo ellos, los Castro y sus familiares y secuaces. El pueblo continuará en la pobreza más abominable. Y al que no le guste que se vaya, exilio o destierro, con la complicidad de un criminal, digo, de un cardenal, que sólo reza por la salud de los Castro, y para que los cambios, esos “cambios”, les salgan a pedir de boca.
¿Alguien pensó que sería diferente? Con los Castro jamás esperé ni esperaré nada.
Zoé Valdés.

Deja un comentario