“No me siento un contrarrevolucionario, ni disidente, ni anexionista. Al contrario, (soy) una persona que tiene sus criterios y los vierte, y lo hago por intentar mejorar mi país”, añadió.
Pedro Pablo Oliva.
Voy a responder a algo que me dejó un comentarista que dijo que sacar un machete en una azotea era un acto desesperado, como hizo el esposo de Sonia Garro, cuando le golpearon a su mujer y la metieron presa, entonces, me digo yo, que la Guerra de Independencia fue una sucesión de actos desesperados, como el de José Martí, por ejemplo, que le costó la vida. Pues yo prefiero esos actos desesperados, a estos actos de vileza, babosos, y entreguistas, a la dictadura que lo que le ha quitado son sus privilegios. Otro lloriqueón más.
El acto más descarado, pendejón, e infame, es que maltraten a tu mujer, y cites al agente castrista que la golpeó para conversar amistosamente. ¿O ya nadie se acuerda de eso?
Según me comentan, por culpa de este señor, de Pedro Pablo Oliva, botaron a varios estudiantes de la Escuela de Arte, y al parecer fue chivatón en una época en la que merodeaba el Taller de Antonia Eiriz.

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