La bipolaridad del presidente Hugo Chávez.

LA BIPOLARIDAD DEL PRESIDENTE HUGO CHÁVEZ.

En las historias presidenciales y en las de grandes personajes históricos no faltan las enfermedades típicas acordes con los caracteres de cada cual, definitorias de los mismos. Napoleón Bonaparte sufría de hemorroides y de úlcera estomacal, Fidel Castro de diverticulitis en el ano, mucho antes del tirano de Birán François Mitterrand padeció un cáncer terrible, lo que él se las agenció para esconder hasta que no pudo más y el dolor se reflejaba en sus facciones en medio de las presentaciones públicas. Así sucesivamente, muchos han sido los casos de personalidades y presidentes enfermos que, en auténticos actos de egotismo y egoísmo, han querido seguir aferrados al poder hasta el final, hasta el minuto último de la agonía.

Al parecer también es el caso de Hugo Chávez, el presidente de Venezuela, que antes de serlo había dado un golpe militar como militar que fue y sigue siendo, destrozando todavía más la democracia en su país. Paradójicamente años más tarde, los venezolanos votarían por él en elecciones libres y democráticas. Desde entonces no ha habido cambio de gobierno en el país petrolero.

Hace meses que conocemos que Chávez no andaba bien, hasta que se le declaró el cáncer del que no se ha especificado demasiado, ni él mismo lo ha hecho, lo que resulta extraño; dada la diarrea verborreica con la que nos invade este señor a diario nos resulta raro las razones por las no amplíe más la información sobre el tipo de cáncer que lo aqueja.

La revelación, sin embargo, ha sido posible por parte de un antiguo médico suyo, el doctor Salvador Navarrete, que lo trató por varias enfermedades, una de ellas pisquiátrica, en el pasado. El doctor Navarrete se explaya ahora dando lujo de detalles del tipo de cáncer que sufre el mandatario, pero además añade, lo que a mi juicio resulta más peligroso lo siguiente: El comandante Chávez no padece solamente de un cáncer que le deja un margen de vida de dos años, además, y para colmo, también es desde hace muchos años, absolutamente bipolar. O sea, sufre de períodos donde su estado es de una euforia inaguantable, y en otros momentos cae en la más profunda de las depresiones.

En manos de una persona como esa está el pueblo venezolano, lo que no es lo más peligroso, sin duda, pero que sí resulta de muy malos augurios para su futuro.

Pero lo que me pregunto es lo siguiente: ¿Cómo puede una persona bipolar, enferma de cáncer terminal, dirigir un país como Venezuela? Un país rico en energías decisivas para el buen equilibrio de la humanidad y la paz. ¿Cómo puede un hombre así, en esas condiciones, y con los amigos que tiene: el loco de Irán, los locos de Cuba, y demás locos de América Latina, conservar el poder?

¿Nadie se da cuenta de que el mundo está en un hilo con este tipo de enfermo dirigiendo un país poderoso económicamente? ¿Y si mañana se levanta más eufórico que nunca, y en medio de su entusiasmo desmesurado ordena bombardear a, no sé, Estados Unidos, que es el país contra el que la tiene cogida?

No concibo, desde mi humilde plaza de ciudadana del mundo, cómo todavía nadie se ha puesto a pensar en estos detalles tan sumamente importantes y cómo es posible que ningún sesudo de la ONU y demás organizaciones internacionales encargadas de la paz mundial no se le haya ocurrido que hay que prescindir de este señor como presidente lo más rápido posible, que debe tomar su jubilación de inmediato, como mismo le hacen a tantos enfermos de cáncer en el mundo, que sin contemplaciones les dan el retiro, y ni siquiera los bancos les permiten mantener sus cuentas.

Reflexionen, pero a Hugo Chávez se le debe exigir exactamente lo mismo, que se retire a descansar, por el bien de su pueblo, por el de la humanidad, y por el suyo propio.

Zoé Valdés.

Publicado por El Economista.