Un Rubio peligroso. Por Ondina León. Y mi análisis.

Guitáfora de JosEvelio.

No soy dada a defender a políticos, y mucho menos a jadear con la lengua fuera detrás de ellos. Sin embargo, como son pocos los políticos que valen la pena, cuando tienen algún valor, que tenga que ver con las causas que yo defiendo, pues me pongo de parte de la persona,  del político, y de quien sea. Creo que es lo que ha querido hacer Ondina León en este post que linkeo hoy para ustedes.

El encono que están cebando en Estados Unidos en contra del senador Marco Rubio, por parte de los republicanos, o de quien haya sido, resulta vergonzoso. Que su familia haya llegado como haya llegado, y que haya dicho hoy una cosa y mañana otra, forma parte del drama de cualquier emigrante o exiliado. Que me pongan a ver cuántas mentiras no habrán metido algunos de los inmigrantes mexicanos que hoy ocupan cargos en ese país. El problema no es la mentira, es el racismo. Pero es algo harto conocido que este siglo será el siglo del racismo, por exageración o por inquina, lo describió muy bien, desde otra arista, Alain Finkielkraut.

El hombre a destruir, Marco Rubio, no sólo es demasiado joven para que llegue a presidente, en eso estamos de acuerdo, además, cuántos no habrán baboseado la esperanza de lo mismo y se han puesto viejos pellejos esperando la oportunidad; pues una pila, burujón puña’o. Esos son sus enemigos, y ese es el otro problema: La envidia. La competencia, es válida, pero la envidia, el rencor, ya saben a lo que huele…

Sinceramente, hay muchas cosas de Marco Rubio que aprecio, pero otras que me ponen a dudar, una de ellas es eso de tirar siempre a la familia al ruedo, la mujer, los cuatro hijos, un conservadurismo extremo, etc, pero al parecer lo que resulta positivo en Estados Unidos, es negativo visto desde Europa. Por todo lo contrario admiro a Ileana Ros Lehtinen, su discreción y valentía, en ese aspecto, es notoria. Aparte de eso, tengo puntos en común con Marco Rubio, y habría que aconsejarlo que se cuide, por ejemplo, de los consejeros que sobre el tema cubano tiene, porque no todo lo que brilla es disidente. Pero este no es el tema principal. Aunque lo señalo porque ponerse a hablar en este mismo instante con los disidentes, pudiera parecer oportunista.

El tema fundamental es que a este hombre están tratando de desmoronarlo moralmente, y no veo que los cubanos del exilio lo defiendan con la energía y masividad que se esperaría de cualquier comunidad, y del mismo modo en que por el contrario se han dedicado a defender a algunos disidentes lustrosos, que han mentido acerca de su pasado para comer y para llevar. Y es que los cubanos son así, son de escobita nueva barre bien, pero en cuanto a la escobita se le sale un fleco de más, ellos miran alrededor a ver si nadie se ha dado cuenta, si nadie se dio cuenta siguen barriendo con la escobita de fleco salido muy contentos, pero en cuanto perciben que alguien reparó en el fleco sobresaliente, tiran la escoba lo más lejos posible de sus manos, y se buscan a toda velocidad otra que resplandezca más que la empañada por el defectico. Y para nadie es un secreto que los cubanos siempre andan buscando inevitablemente el defectico, vaya, la mariconá. Sobre todo lo buscan en la esquina equivocada.

El ejemplo más fehaciente de lo que digo es el mismo Fidel Castro. Buscándole el defectico a Batista, andaban a la caza del gran hallazgo. A ningún cubano le importaba Fidel Castro hasta que no salió en la portada de la revista Time, ninguno lo conocía, su popularidad era nula, cero, pero en cuanto hizo la portada de Time se convirtió en el nuevo Mesías para los cubanos, sólo que en este caso, la escobita nueva se la han tenido que meter por el sainete póstumo más de medio siglo. Porque eso es otra cosa que somos, cobardes, mezquinos, y para colmo, bambolleros de lo que adolecemos.

Me parece que ahora que Marco Rubio está siendo criticado ferozmente, sin consistencia, sobre sus orígenes y su estatus de inmigrante o exiliado, es cuando hay que volcarse y apoyarlo, y ponerse de parte de una cierta cordura. Es la esencia del artículo de Ondina León, y lo que me explicó cuando le pregunté el por qué de su vehemente defensa, y viendo que cada vez arrecian más los ataques, pues entonces hay que cerrar filas, porque se trata de uno de los nuestros, no lo olvidemos. Mientras no tenía flecos todo el mundo lo aplaudió, ahora que se le ha salido un fleco, ¿vamos a replegarnos como cucarachas? ¿O es que necesitamos que su rostro salga en la portada de Time?

Ya alguien advirtió en este blog que usó tarjetas de crédito para adquisiciones personales, ¿está probado? ¿Y será el único que lo habrá hecho? ¡Vamos, por favor!

En cuanto a la estrategia que se reservará el político Marco Rubio, espero que sea la más adecuada en medio de la polémica, y que su vida política sirva a los estadounidenses por largo tiempo, si es que para semejante empresa ha venido destinado. En eso se debe concentrar. Y a los demás, que saquen a sus abuelas del closet, que todos hemos tenido una…  Y que no vengan los republicanos, ni los bushs a tirar palas de mierda, no vaya a ser que la pala les de con el canto en los dientes, que bastante flecos enrollados con mierda acumulada tienen ellos encima.

Zoé Valdés.

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