El coño de Westwood. Por Cristina Fallarás.

En su blog de El Mundo.

El coño, o chocho, o crica, como se dice vulgarmente en Cuba, se ha mostrado mucho, en fotos y en la pintura, y hasta en filmes. Hace pocos días mostré El origen del mundo de Gustave Courbet en este blog; las fotos de los años veinte de las Maison Closes en París, y de tantos buenos fotógrafos surrealistas, mostraron el coño, el chocho, la crica, hasta el hastío (bueno, no hay hastío con el chocho, yo me paso horas mirándomelo en un espejo). Existe una película de Alain Robbe-Grillet, si mal no recuerdo, en la que un chocho y una picha conversan amenamente, muy cómica, entre otras tantas películas que podríamos citar. O sea que no estoy de acuerdo con lo que el chocho no ha sido mostrado lo suficiente.

Con lo que sí estoy de acuerdo es que una cosa es mostrar y otra cosa es mencionarlo. Mucho silencio se ha tejido alrededor del coño, chocha, tota, crica, etc, al parecer se levantan los tabúes, lentamente, demasiado lentamente. Me permito citar el libro de cuentos Coños de Juan Manuel de Prada.

No creo que la foto de Vivienne Westwood sea un «exabrupto», ni una «reivindicación». Es una foto, de una artista, desnuda, luego es arte. ¿Por qué no puede serlo al igual que una foto de Kate Moss desnuda? Ah, porque la Westwood es una vieja. Ah, la edad de la mujer. Otro mutis, otro silencio. Ah, no se ha operado los bembos, no se ha inyectado silicona en la vulva. Ah, es toda natural. Ah, otro tabú de los de ahora, de los ultimitos. Y otra prohibición: la de envejecer de manera natural. Qué mal andamos.

Zoé Valdés.