La tiranía de la memoria. Por Rafael Rojas.

El País.

Una observación, técnicamente ya Fulgencio Batista no debería ser considerado un dictador, aunque lo haya sido por dos años solamente y no por siete como tanto se ha inventado. Basta ya de anteponer siempre la obra de un presidente como Batista a la lucha del castrismo y autentificarla añadiendo lo de dictador. Porque más bien, si nos ponemos de verdad a analizar, los Castro tuvieron un acceso de locura cuando la cogieron con el hombre que hizo de la isla de Cuba un país próspero, y que cometió tres o cuatro errores: liberar a Fidel Castro de la cárcel, dar el golpe de Estado (este error a medias, porque organizó elecciones en el año 1958) y dejarle el país a Fidel Castro. Porque no sólo tuvo ministros comunistas, hizo pactos con la izquierda de la época (lo que quizá deberíamos considerar como su cuarto error).

Muy buena la observación sobre Félix Varela, aunque eso de que fue «el hombre que nos enseñó a pensar» cabía muy bien para los cubanos de una época, la del XIX. Enseñó a pensar a Martí como se ha comprobado en la obra revolucionaria e independentista martiana, en gran medida. Resulta curioso el azar de que Varela muriera un mes después exactamente de que naciera Martí, falleció un 27 de febrero de 1853 y Martí nació el 28 de enero del 1853. Los cubanos hemos aprendido a pensar más con José Martí, los mismos cubanos hemos relegado a Félix Varela y a otros pensadores importantes que no siendo historiadores, filósofos, eran poetas y escritores, y cuyo pensamiento refulgía en su obra poética y periodística como fue Juan Clemente Zenea, cuya poesía es puro pensamiento, y que fue fusilado en 1870 chivateado y envidiado por sus compatriotas. Pero así somos, eso fue lo que trajo el barco.

Zoé Valdés.