Olvidé recordar en mi conferencia (publicada varios posts más abajo) que cuando Jesús Díaz reunió en Madrid en un almuerzo a varios escritores cubanos del exilio, durante la Feria del Libro de Madrid, junto a la señora Anabel Rodríguez, almuerzo al que fui invitada de corre-corre y a última hora, como por azar allí se encontraban varios de los escritores y profesores cubanos (algunos de ellos Peter Pan, según me dijeron) de universidades norteamericanas que habían participado en aquel primer encuentro de intelectuales del año 80 en el ICAIC.
Por otro lado, ayer, al terminar mi conferencia, Carlos Alberto Montaner me preguntó ¿cómo fue posible que tantos jóvenes se obnubilaran ante Alfredo Guevara si no es para nada un tipo inteligente? Debo pedir disculpas a Montaner y al auditorio porque respondí a medias, no había tiempo y fui la última en leer, con un retraso ya avanzado debido a la extensión de las conferencias anteriores a la mía, y no quería abusar de la amabilidad de Casa de América. Alfredo Guevara, le dije, perteneció al grupo generacional de Eduardo Manet, de Tomás Gutiérrez Alea, de Guillermo Cabrera Infante, y de tantos otros mucho más brillantes que él. Quiso ser cineasta, escritor, y no lo consiguió, tiene la inteligencia y la habilidad de los frustrados. Pero además, Alfredo Guevara también consiguió obnubilar políticamente a los jóvenes de su generación, como bien explica Carlos Franqui en su libro Retrato de familia con Fidel, el que yo cito en mi conferencia. Y bueno, si el socotroco de Fidel Castro logró y logra obnubilar y embelesar a seis millones de cubanos en la época, y a once millones de cubanos en la actualidad, ¿por qué Alfredo Guevara no lo conseguiría seduciendo con un discurso distinto a jóvenes de entre 18 y 20 años ávidos de cultura y de una atmósfera diferente a la rigidez de pensamiento propuesta hasta entonces, los años ochenta? De hecho lo sigue haciendo, continúa impartiendo charlas en universidades de todo el país.
Cada individuo tiene un plan, lo interesante es observar cómo consigue que su propio plan coincida con el proyecto totalitario castrista para poder realizarse de manera personal, y realizar su propio plan a sus anchas.
Zoé Valdés.

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