Acabo de leer que Andy García tiene el proyecto de filmar una película basada en la novela El viejo y el mar de Ernest Hemingway. Los artistas serán Anthony Hopkins, Annette Bening, y él, que hará de Gregorio Fuentes.
Espero que no confunda a Gregorio Fuentes, el último mecánico de averías y último patrón del yate con el verdadero Santiago, un pescador muy pobre que vivía a orillas del río Cojímar en una choza de guano -confusión bastante alimentada en los últimos tiempos en Cuba-. El Gregorio Fuentes que vimos en las últimas décadas se veía más joven que el mismo Hemingway en la época en que escribió la novela, y además muchísimo más joven que el mismo Viejo retratado por la revista Life y por todas las revistas cubanas e internacionales de la época, Bohemia incluida. Y dos no pueden ser uno, así como un viejo no pudo ser al mismo tiempo el joven y último patrón y cuidador de El Pilar. El mismo Hemingway diría que el Viejo no era nadie en particular.
Hay que tener cuidado con los impostores, y con las imposturas que ha tratado de vender el castrismo alrededor del escritor norteamericano sacándole su buen billete al asunto tal como ha hecho siempre.


Para más información ir a las entrevistas y crónicas de cine de Guillermo Cabrera Infante en el primer tomo de la Obra Completa. Miriam Gómez me recuerda que ella también vio al verdadero Santiago, comiendo en La Camaronera. Ahí mismo me lo tropecé yo, siendo una niña (iba con mi tía y mis primos), y en el restaurancito al borde del muelle.


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