«El comunismo es el fascismo del pobre», ya lo dijo Guillermo Cabrera Infante, como habrán leído al inicio de este blog. Dos versos extraídos a lo loco y malsanamente han sido suficientes, al menos son los que aquí se citan, para destruir toda la poesía de un hombre de 97 años al que se le concedió este año el Premio Cervantes de las Letras. ¿Cuáles han sido esos versos? «La izquierda y la derecha unidas/jamás serán vencidas». Cabría preguntarse ¿de qué va el editorialista que ni siquiera firma su editorial? De ideólogo, seguramente, muy lejos de la poesía y de la antipoesía que es pura matemática, ciencia pura.
¿Pretende esta editorial de El País cuestionar el premio a Nicanor Parra, un poeta reconocido mundialmente, un poeta como la copa de un pino que creó la antipoesía en un acto de ironía literaria, y de absoluta libertad e inteligencia matemática?
Hace rato que me percaté que los ideólogos no saben, están incapacitados, para leer poesía, por todas partes ven hoces y martillos y enemigos imperialistas. De matemática y de física cuántica saben menos, ya hemos visto cómo dejan los países en cuanto toman el poder y se les van las cuentas para los bolsillos, y cómo dejan la poesía en cuanto pretenden entenderla, y lo que es peor, interpretarla y hacer que los demás la entiendan a través de ellos.
Lo único bueno de esta editorial es que si estuviera debidamente firmada sería una antieditorial, que no es lo mismo que antipoesía, porque carece de ecuaciones. La firma tendría que aparecer, porque la firma sería el equivalente del resultado de la ecuación. Por ahí ya se nos desvelaría el orígen -no del mundo- de la canallada.
Nicanor deberá estar emparrado de la risa.
Zoé Valdés.

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