Una niña cubana, de una familia pobre pero trabajadora, de cuando todavía quedaba algo en Cuba, sobre todo vergüenza.

La bata de hilo blanca, bordada en azul celeste me la mandó a hacer mi abuela materna con una modista de la Calle Muralla. El relojito era de mi madre, comprado en El Encanto. La cadena y manillas me las había mandado de regalo mi padre con mi abuela paterna. Y el azabache es cosa de mi abuela materna.  La foto se hizo en el Atelier Núñez, en la calle Reina. Cumplía siete años. Nunca me celebraron cumpleaños, pero siempre tuve una foto para cada cumpleaños. Todavía quedaba algo en La Habana, sobre todo vergüenza y esperanzas. Esa niña soy yo.

Zoé Valdés.