La influencia de Ana Mendieta, una de las exponentes del arte de la crueldad en Cuba.

Queridos amigos, después de conocer la crueldad de este icon cubano me he dispuesto a mostrar la verdadera exponente del arte de la crueldad. Hace cuatro décadas de todo esto, pero la influencia de ella persiste, y sobre todo en Cuba.

La influencia de Ana Mendieta, una de las exponentes del arte de la crueldad en Cuba. Cliquee aquí.

«Mahatma Gandhi decía que la grandeza de una nación y su progreso moral pueden medirse por el trato que reciben sus animales. Si no se tiene compasión ni respeto por seres que consideramos “inferiores”, ¿por qué habríamos que tenerlo por los demás seres humanos? Aunque ahora que lo pienso, esto es muy relativo: Hitler gustaba de los perros y los tuvo toda su vida, incluida a Blondi, una pastor alemán que estuvo con él en el búnker. Blondi fue envenenada por un miembro de las SS el 30 de abril de 1945 por orden de Hitler mismo, ya que deseaba comprobar la efectividad de las cápsulas de cianuro que le habían sido facilitadas por su médico personal.

Si un artista quiere utilizar el arte para denunciar lo que le desagrada de la sociedad está muy en su derecho y libertad de hacerlo. Pero a lo que me parece que no tiene derecho es a utilizar a un perro, a un gato, a un hámster, a un pollo o a cualquier otro ser vivo, al extremo de provocarle la muerte, como parte de su denuncia. Los animales no son objetos inanimados, no son un tubo de pintura, un pedazo de papel o un lienzo.

Los animales sienten dolor, alegría, amor, tristeza. Son capaces de demostrarnos, cuando nos relacionamos sanamente con ellos, atributos extraordinarios que, a veces, no encontramos en otro ser humano: lealtad, cariño, paciencia, capacidad de asombro y de juego. Es cierto, vivimos en una sociedad hipócrita, torcida y llena de doble moral. Pero no es matando a un animal y llamando a ese acto “arte” que lograremos un cambio sensible en la sociedad, ni siquiera una discusión de altura sobre nuestra hipocresía.

Denunciar las injusticias que ocurren en nuestro mundo exige de nosotros valentía y aplomo. No nos escudemos en seres indefensos ni manchemos nuestras manos de sangre para decir en voz alta lo que vemos mal. No llamemos arte a eventos que son expresiones exacerbadas de mentes enfermas…» (Cliquee para leer artículo completo).

Ana Mendieta en Cuba:

As soon as travel to Cuba opened up under the Carter administration,
Mendieta began exploring the possibilities of returning to the island.’» After
moving to NewYork in 1978, she became acquainted for the first time with
other left-wing exiles of her generation through groups like the Antonio Maceo
Brigade (known as the Maceitos)I. n January 1980, she finally returned to Cuba
under the auspices of the Circulo de Cultura Cubana (Cuban Cultural Circle).
By July 1983, she would make seven trips to the island in all, becoming the first
exile to receive permission from the Castro government to exhibit and create
work on the island. When interviewed by a reporter for Granma C uba’s primary,
officially sanctioned newspaper, about her first impressions of her homeland
upon return, she replied, «I’m very proud of my Cuba, the Cuba of today.»‘9

Ana Mendieta and Carl André: Duet of Leaf and Stone. Author(s): Laura RouletSource: Art Journal, Vol. 63, No. 3 (Autumn, 2004), pp. 80-101. Published by: College Art AssociationStable.

Y por último, Ana Mendieta en uno de sus happenings que llevó a museos y que actuó una y otra vez: Video muy impresionante.

Enviado por Magaly Alabau, con su autorización posterior.

Nota mía: El trabajo de las huellas en la tierra de Ana Mendieta me gusta mucho, no así estos videos de sacrificios de animales, cuyo espectáculo es bastante asqueroso y gratuito, y de ritual no tiene más que la parte folclórica y extravagante del tema. No sé si habrá hecho alguno más. Vi dos en el Beaubourg hará unos dos años y medio (éste que presentamos aquí hoy y otro), a pantalla completa del tamaño de la pared. Curioso es que ningún ecologista se haya emberrenchinado en contra de la matanza de animales para fines totalmente egotistas.