Historia de una foto… completa.

Desde hace años hay una gran cantidad de zánganos que quieren o intentan hacer el pan con mi vida privada, y no cesan de difamarme, calumniarme e insultarme a mí y a mi familia. Se la pasan publicando mentiras, y algunas verdades a medias; ya les he advertido que no pierdan su tiempo, que llegado su día todo se sabrá, porque todo lo escribiré y porque no tengo nada que esconder.

Han publicado una foto donde aparezco junto a Alfredo Guevara y Silvio Rodríguez en uno de esos blogs conducidos por estos pobres arruinados. La foto ha sido editada, o sea, no la publicaron completa, contando supongo con que yo no la tendría en mi poder. Pero la tengo, y aquí se las dejo… completa. Y con su verdadera historia.

Sobre esa época, a mediados de los ochenta, he escrito la mar de veces en este blog. Fue la época en que caímos engañados, o no engañados, seducidos por las promesas que nos hacía Alfredo Guevara a los jóvenes escritores y artistas, unos más otros menos, como cayeron varias generaciones de artistas y escritores en Cuba antes que nosotros, y al parecer siguen cayendo. ¡Qué pereza, vuelve de nuevo con la historia!

Nunca he negado que aprecié a Alfredo Guevara como todos los que allí estábamos, y otros que no aparecen en la foto, porque nos vendió un mundo posible dentro de Cuba, si seguíamos siendo contestatarios, con cordura, y construyendo siempre la magna obra, densa, profunda, filosófica. Obra que  él mismo nunca construyó. Jamás he negado que estuve muy cerca de su persona por razones de trabajo, y sobre todo porque mi primer esposo lo estuvo más que yo. De ese modo fue que lo conocí.

Esta foto se tomó en la casa de José López Horta en La Habana, el ex dueño de Café Nostalgia posteriormente en Miami, que aparece en la foto sentado en la cama con camisa azul. Estábamos un grupo en su cuarto, donde único había aire acondicionado. Pero en realidad aquella noche se celebraba una fiesta en honor al primer viaje que realizaría una serie de pintores jóvenes a Brasil, esos pintores eran Moisés Finalé (viven entre Francia y Cuba), no recuerdo si Humberto Castro (exiliado en Miami), Pepe Franco (residente en Argentina), y no recuerdo los otros, en uno de esos intercambios ideados por Guevara y Horta… El hecho es que las palabras del catálogo las escribimos Osvaldo Sánchez y yo; y se decidió, o sea, lo decidió Alfredo Guevara, que la misma exposición que viajaría a Brasil se mostraría en la Galería Habana. Así se hizo ulteriormente, yo leí las palabras hacia el público de la calle, los pintores pintaron toda la calle Línea, y graffitearon hasta las guaguas, y aquello degeneró tanto que hasta Silvio Rodríguez se encabronó y se fue; llamaron a la policía y por nada cargan con todos nosotros.

Pero esta foto es de antes del evento, en ella aparecen Silvio Rodríguez bastante huidizo (ese no era su ambiente y la pasaba mal entre nosotros, por aquella época se decía que tenía una relación con Beatriz Valdés, y también con Sonia Pérez, la esposa de Reinaldo Escobar, entre otras muchas, lo que no viene al caso). En honor a la verdad Silvio Rodríguez buscaba ayudar a las nuevas generaciones bastante rebeldes, él lo había sido en una época, y se interesaba creo que bastante curiosamente en nosotros. Alfredo Guevara a su lado, asistía a esas fiestas como gran amigo de Pepe Horta que era y creo que sigue siendo, hambriento de conocer a toda esa juventud que ya se desbordaba de los límites, de aproximarse a la sangre fresca y a los nuevos artistas y pensadores (como mismo se acercó a Paideia, otro grupo entre los que se contaban muchos que habían estudiado en la URSS, en un momento determinado), ya no se interesaba más en Manuel Pereira (había sido mi esposo y a través de él conocí a AG, vive exiliado en México), ni en Miguel Barnet, ni en los de generaciones anteriores, a los que ahora despreciaba profundamente. Luis Orlando Deulofeu, el que está de pie con la mano y el brazo apoyados en el respaldar de la cama, camisa gris, (exiliado en España), de él se decía de todo en aquella época, que si era seguroso, que si era amante de Pepe Horta, que si lo era de AG, esto último lo dudo… La verdad es que nos tratamos poco, pero siempre vi muchísimo talento en él, en sus películas y en sus libros; no tenemos una visión concordante de aquella época, lo presiento en sus libros, pero tampoco tuvimos la misma experiencia. Lo llamo La Dulo, y lo estimo y admiro. En primer plano con barba a lo Rasputín, Iván Giroud, fue el Director del Festival de Cine de La Habana, pero antes se tuvo que jamar mucho cable en los Camilitos, como ingeniero que apenas pudo ejercer, y como mano derecha de Pepe Horta; es el padrino de mi hija, nos dejamos de tratar por razones políticas, al parecer vive y trabaja en Madrid, Aaron Vega (primo de Ricardo Vega), el hijo de Daysi Granados y de Pastor Vega, con la sobrina de Pepe Horta (en una época posterior se dijo que estuvo vinculada a un grupo de DDHH), si mal no recuerdo en aquel momento noviaban. Aaron Vega vive en Puerto Rico, entra y sale de Cuba -según me han dicho-, no tengo trato con él, pero nunca nos peleamos, sólo nos distanciamos. De pie, con una camisa a cuadros azules, Tabito, el hijo de Marisela Sosa, del ICAIC, estudiaba Medicina, sobrino del cineasta Mario Crespo, un chico muy simpático, amable, educado, y zorrito (falleció en Madrid recientemente). Yo simpatizaba mucho con él y con su familia. Recostados al respaldar de la cama el músico Ulises Hernández y yo, es él quien me tiene el brazo pasado por encima. Siempre quise mucho a Ulises y a Iván, a quienes le dediqué mi libro Traficantes de belleza. Nos enemistamos también por razones políticas en el momento en el que el Papa Juan Pablo II visitó Cuba. Es un pianista de mucho talento. Delante de Alfredo Guevara,  se halla su hijo ‘adoptivo’, que antes había sido su chofer, Tony Guevara. Un joven simple y de buen trato, que cayó de fly y seguramente piensa que salió ganando la gran lotería.

Ninguno de nosotros fuimos a buscar a Alfredo Guevara, él se interesó en el fenómeno artístico de los años 80. Ninguno de nosotros renunció a su arte, ni a sus ideas, sin embargo, la mayoría tuvimos que exiliarnos, de no haberlo hecho no habríamos podido seguir con nuestras ideas y nuestras obras en Cuba. Por ellas muchos de nosotros tuvimos problemas.

Solamente dos personas poseían copia de esa foto. La otra persona supongo que en algún momento mostrará  el resto de las fotografías que él mismo tiene y de las que se sentía muy orgulloso, y también supongo que enseñará su rostro y dirá su nombre. Lo que no me corresponde a mí.

Grupos como éstos había varios en La Habana de los 80, muchos se mataban por que AG repara en ellos, lo lograron después que todos nosotros nos largamos. Nada que ver con los hijos de papá, hijos de pinchos, de militares, ni de la élite que andaba en automóviles de lujo y vistiendo a la última. Al salir de esa fiesta cada uno tenía que mandarse una perra guagua o regresábamos caminando a nuestras casas.

Zoé Valdés.

Fuera de esa foto, en la sala, bailando o conversando y bebiendo, estaban Gustavo Acosta y Anita, Thelma Quintana, Pepe Franco, Carlos Alberto García (no estoy segura, pero es posible), Moisés Finalé, Consuelo Castañeda, Daysi Granados, Pastor Vega, Lourdes de los Santos, Mario Crespo, Marisela Sosa (era una asidua, pero no puedo recordar si esa noche estaba), Osvaldo Sánchez, Leonor Arocha, y un español que representaba o quería representar a algunos pintores cubanos. Tampoco puedo recordar si el pintor Arturo Cuenca (exiliado en Miami), llegó a asistir esa noche, pero él estuvo en numerosas ocasiones en esos fetecunes, él fue quien los bautizó así, porque lo mismo se daban en casa de Pepe Horta que en la casa del embajador de Holanda que se llamaba Khunt, y Cuenca bautizó sus fiestas como fetekhunes. Tarde en la noche llegó Beatriz Valdés, la actriz de La Bella de la Alhambra.