Nueva telenovela del MININT: Juicio de Carromero, y la cumbancha plañidera de los arrestos express.

El juicio del español Ángel Carromero al parecer pica y se extiende, lo lógico –según la lógica castrista- es que se convierta en todo un show mediático televisado para brindarle a la población una especie de telenovela con la que la mantendrá entretenida y le asegurará el miedo frente a la maquinaria represiva, lo que considero que es el objetivo real. De todos modos con Carromero ya acabaron, la vida se le hizo añicos por donde quiera que se la mire.

¿Se acuerdan del show de la Causa de los generales traficantes de droga y marfil en el año 89? Por ahí iría la cosa, pero con un añadido: Los arrestos express por la policía castrista y de la cumbancha plañidera de blogueros, ex coroneles e hijos de papá convertidos en bichidisidentes de la noche a la mañana.

He leído algo por arribita, en estos días de mi mucho ajetreo en Londres, y siento vergüenza ajena al oír cosas como éstas. Compararse con Laura Pollán y Oswaldo Payá en una hora en que esas dos personas han muerto asesinadas tras una larga e innegable trayectoria política resulta de una falta de respeto y de un oportunismo atroz. Creo que la discreción, tal como la mantuvieron Pollán y Payá, en estos casos, ante una posible amenaza real, tal como han hecho el mismo Espinosa Chepe y Miriam Leyva (según me entero por un blog de ésos, y con los que saben no he estado de acuerdo en sus planteamientos de cambios económicos por encima de los políticos), el primero ingresado en un hospital, es lo más conveniente y lo que, como mínimo, les ahorrará el papelazo de ser soltado nueve horas más tarde sin un rasguño siquiera.

Mientras la prensa dedica páginas a estas inmadureces insensatas, tres personas llevan ya seis meses en las peores cárceles de Cuba sin que sepamos lo que están ocurriendo con ellas: Niurka Luque Escalona, Sonia Garro Alfonso, Ramón Alejandro Muñoz, entre otros a los que arrestan, torturan y golpean salvajemente, como es el caso de Jorge Cervantes en el oriente de la isla. Urge una campaña internacional por ellos, de una verdadera fuerza descomunal que se oiga en cada rincón del planeta.

Por otro lado, urge que la campaña por la investigación internacional sobre el asesinato de Oswaldo Payá y Harold Cepero, se levante con fuerza real, que inunde las páginas de los periódicos y las oficinas de los presidentes y ministros. En cuanto a la campaña por la libertad de Ángel Carromero debería incluirse en esa campaña internacional por la investigación del supuesto “accidente”. Por una sencilla razón, el encarcelamiento de Carromero no está aislado del crimen cometido contra Payá y Cepero.

Urge –reitero- una campaña internacional por la libertad de todos los presos políticos, y por la libertad de Cuba. Mientras sigan imperando, e interponiéndose en los medios internacionales de comunicación, los numeritos de los famosillos que sólo sirven para tapar lo que la dictadura quiere que no se vea y que no se note, seguirán haciéndole el juego a los represores y confabulándose con ellos, muy a pesar de lo que realmente se desea, la libertad definitiva de nuestro país.

Zoé Valdés.