Sinceramente, me da mucha pena con los habaneros, pero sólo quería recordarles que durante esos apagones también podrían tirarse p’a la calle, en una buena protesta. Siempre hay esperanzas de que lo hagan, y si no lo hacen, también me da mucha pena, que no exijan, no ya la electricidad, sino sus derechos.
Ojalá salga el sol pronto, o se haga la luz en la oscuridad interior.
Zoé Valdés.

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