Según me cuentan, otra vez alguien vuelve al tema de que si es muy cómodo darle candela al jarro desde Miami o desde París, o sea, instigar a que el pueblo cubano se lance a las calles, que es de lo que se trata. Como, según veo, desde París la única que instiga cada día, no, perdón, cada segundo, soy yo, a un levantamiento popular, para lo que tengo todo el derecho, porque soy cubana, y soy exiliada de verdad, no de pacotilla; entonces, pues nada, respondo como suelo hacer.
No sólo me da mi real gana cubana de instigar todo lo que yo quiera, además, recuerden, que eso mismo dijeron de José Martí, que sólo instigaba desde lejos. Tantas citas en un artículo y la única que falta, y no creo que por olvidadizo, es una de José Martí. Por cierto, si le sacamos las citas al artículo de marras, se queda encuero, no habría carne ni para una croqueta. Y es que Cuba ha dado últimamente una cantidad de escritorzuelo que no tiene una idea en el cerebro, pero de lo que son citas y leche agria, desbordan.
Y hablando de pacotilla, al señor intelectual cubano que escribe lo de siempre, y que fue un intelectual bajo los designios de la UNEAC, y ahora bajo los designios de sus sucursales en el extranjero, y que entraba y salía en Cuba como perro por su casa, le entregamos una vez Ricardo Vega y yo un lector de DVD destinado a Raúl Rivero cuando todavía era disidente en Cuba para que pudiera ver el DVD que habíamos hecho de las películas censuradas en Cuba y escuchara el CD de las canciones censuradas en Cuba, que junto a una antología de poetas censurados en Cuba donde él aparecía, hicimos con la FNAC, Naïve y Gallimard, también le dimos unas medicinas para una señora madre enferma. Por lo que supe nunca llegó el lector de DVD y de CD y tampoco las medicinas. O sea que el soplatubo no sólo es un envidioso enfermizo además es un caco macaco.
Por lo tanto, ¡bah, o quiá! Pasará a la historia como lo que es, un soplatubo que se hace pasar por ensayista, y que no ha ensayado ni siquiera un guaguancó frente al espejo, porque debe de ser patón como él solo.
Cada vez que leo una cosa como esa, una imbecilidad de tal talla, no le encuentro otra explicación que la de que gente como ésa sólo cumplen una misión, una tarea: Alargar el castrismo para poder seguir viviendo de la baba, y soplando tubos.
Zoé Valdés.

Deja un comentario