Nicolás Maduro no ha dejado de ser presidente ni un segundo, desde que murió Chávez. Asumirá la presidencia tras estas elecciones del mismo modo que la asumió a la muerte de Chávez, a toda velocidad usurpará el poder mediante unos votos considerados sospechosamente fraudulentos.
¿Ha protestado el ejército? No. ¿Lo hizo alguien de ese mismo gobierno ajeno a él? Para nada. ¿Están de acuerdo el resto de presidentes latinoamericanos, la ONU, los líderes mundiales? Todo parece indicar que sí.
Estamos asistiendo al teatro concebido por el castrismo tras el fracaso de las guerrillas y el asesinato de Allende. Pero por lo visto no hay memoria. Los pueblos continúan sacrificando sus libertades y suicidándose masivamente. Siento mucho que los demócratas venezolanos se hallen tan solos, compartiendo la soledad del pueblo cubano durante más de medio siglo. Lo que me confirma que la libertad, la justicia, la democracia verdadera sólo pasan por la eliminación total del castrismo y de los Castro.
Zoé Valdés.

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