Zê en Londres.

Londres soleado. Por fin pica el sol fuerte en esta ciudad donde, como dijo en panadero esta mañana ya uno no sabe cómo vestirse: «Por el día puedes salir descamisado y por la noche hay que abrigarse con pieles».

Zê ha sido invitada a un almuerzo dominical familiar. Los niños juguetean en el florecido patio. Zê recuerda que hace apenas unos años ella andaba igual que la anfitriona de la casa, cuidadosa  de su hija, vigilando que la pequeña jugara sin romperse la crisma.

La más joven de la casa se llama Clhoé, y cuando Zê saca la camarita para retratarla ella enseguida cesa de lanzar la pelota playera y la mira fijo, como posando. En cuanto Zê baja el teléfono con el que acaba de retratarla Clhoé vuelve a sus juegos, lo más normal del mundo.

De noche salimos a Soho, reverberante de estrellas… de las de verdad.

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Zoé Valdés.