Celebrando a Yalodde.

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Boki me invita a celebrar Yemayá con su amigo Adorable, aunque a él no le importa Yemayá ni nada que se le parezca. Vamos a recoger a Adorable a la tienda donde trabaja, y de ahí a un restaurante japonés. Me visto de azul, todavía me duele el costado, pero los tacones me levantan en peso. Toda la tarde y media noche recordando mentalmente mis noches con Yemayá en Bacuranao; mientras, hablamos de las flojeras de piernas de Maceo y Martí.

Antes de irme a casa reviso mis emailes en el móvil. Entendido. Vuelvo a la urna, bajo el manto, ataviada en azul «royale» y no caribe. Sin mar de fondo. ¡Yalodde bendita!

ZV.