Editorial: Régine Deforges, «14 y medio»

Régine Deforges
Régine Deforges

Ha muerto hace unos días Régine Deforges. Según una de sus mejores amigas en los últimos tiempos se sentía muy fatigada.

En una mesa situada en el centro del Salon du Livre Lire à Limoges reposan sus libros, solos. Huérfanos. Sus lectores también huérfanos se suceden frente a ellos apilados, apiñados, como brindándole un último homenaje, un último adiós a su autora, y a esos montones de páginas que conforman toda una vida.

Régine Deforges, además de prestigiosa editora, es la autora de novelas muy leídas en Francia y en el mundo, algunas llevadas al cine y a la televisión, como es el caso de ‘La bicyclette bleue’ interpretada por Laetitia Casta.

Conocí a Régines Deforges en la casa de mi primo lejano aunque cercano el escritor Erik Orsenna, junto a el editor Claude Durand y Carmen, su esposa cubana.

Régine Deforges fue al principio muy amable conmigo. Hasta que viajó a Cuba y allá se dejó envenenar. Después escribió lo que le contaron en la isla de la flor de peo, todo falso. No quiso informarse mejor con los exiliados, y lo que es peor, no leyó los libros de la mayoría de ellos. No, y es una pena. Otra que se equivocó con Cuba y con su verdadera historia porque así lo decidió ella misma.

Pese a eso me alegraba siempre verla en los salones, cerrada en negro, muy lorquiana sin proponérselo, con su exuberante cabellera rojiza correcta y cuidadosamente desordenada que le daba un eterno aire de muchacha de la Resistencia, o de bohemia chic a lo Colette.

Me entristecía su equivocación política con Cuba. Y me enervaba. Padecí las consecuencias, algún día lo contaré. No fue la única que se equivocó ex profeso con mi país, creyendo que sabía más de él que yo, o que lo amaba más que yo.

Ayer, en medio de la multitud, o en medio del sueño, volví a verla, me hablaba de mi «14 y medio». Aquellas «14 pulgadas y medio» de la «yuca» viril de uno de mis personajes de ‘La nada cotidiana’. Tal vez, como tantas otras francesas, eso fue lo que encontró Deforges en Cuba, su «14 y medio» que la hizo gozar. Es casi lo único  verdaderamente provechoso que puede ofrecer Cuba en estos momentos: «14 pulgadas y medio» del pinguero de turno. «Pas mal, quand-même». Descanse en paz.

Zoé Valdés.