En una playa de Miami. A mi Ena. Por Zoé Valdés

En una playa de Miami

 

A Ena, otra vez, en el día de su cumpleaños

 

Aquí estamos las dos igual que antes

Tostándonos al sol

Imprecisas en el tiempo

Riéndonos de todo y de nada,

Más nerviosas de lo habitual

Tú contándome que andas enamorada

Como nunca      En ti siempre será como nunca

Y yo añado que me da melancolía

Casi lo mismo de antes

Cuando teníamos quince o dieciséis años

Y nos escapábamos a Mar Azul

Con Carlos, Soteras y Adolfito

Me estoy quedando medio sorda

O es el oleaje

Que no me permite escuchar tus quejas

Desde entonces no has cesado de protestar

Es cierto que me has traído a una playa salvaje

Pero ya yo no tengo cabeza para el salvajismo

Ni para la aventura

Me he vuelto o me han vuelto una zorra cansada

No digo ni media palabra

Me niego a entregarme todavía más

Por un puñado de lucecitas moribundas

La diferencia es que ahora sabes conducir la eternidad

Yo todavía no he llegado a tanto

Aunque nos siguen gustando las mismas canciones

O los mismos cantantes     los libros únicos únicos

Y las películas que hablan de lo mismo     chica

Sin saberlo      sin ponernos de acuerdo

Antes nuestro tiempo lo dábamos así

Como nada y sin nada

A un rato que duró toda la juventud sentadas en el Malecón

O paseándonos con Rami por el Boulevard de San Rafael.

Hoy Rami me dijo

Que él cambiaría un trozo ancho de vida

Por colocarse en la mente que teníamos en aquella fecha

Yo también       dijo: no extraño nada de Cuba

Yo tampoco      por eso me duelen

Aquellos paseos en que mentíamos a nuestras madres

Gloria vivía a mil y con sus millones de defectos

Que me daba libertad y al mismo tiempo se celaba

Sin Gloria no sería lo que soy    eso lo supe hace dos minutos

Como sin ti no sería lo que soy    lo sé desde hace tiempo

Acabo de enviarte una foto de los años veinte

Dos chicas desnudas se abrazan en una postal,

Mirándose a los ojos,

Llevan medias de seda enrolladas en los muslos.

Sé que te gustará esa foto de nosotras

Como te gusta esta playa

Que a mí también ha empezado a hechizarme

Pese al salvajismo y la soledad

Es que estoy demasiado sola

Perdóname entonces

Por no contarte      como tú a mí

La mayoría de mis secretos

Es que ni siquiera poseo secretos

Sólo este misterio que devuelve a gotas

No a lágrimas

El temblor a mis manos

El palpitar de una muchacha

que pronto cumplirá cuarenta y seis años.

 

Zoé Valdés.

Poema publicado en el 2009, en el poemario Anatomía de la mirada, en España.

 

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