Señores, todo está relacionado, nada se queda descolgado ni al azar. Las manifestaciones de ayer de Castro I no fueron por gusto. Él sabe más de lo que habla y su jerigonza a lo Chicharito esconde unas cuantas evidencias. Edward Snowden nos conduce a Cuba, su trayectoria como espía se parece demasiado a la de Ana Belén Montes, Snowden nos lleva a Putin, y Putin y los Castro acaban de firmar un negocio para reabrir la Base de Espionaje de Lourdes. Podríamos suponer que Snowden sea el líder máximo de la Base, por debajo, claro está de los dueños del mundo, que ya no son los americanos, sino Putin y los Castro.
Por demás, los prorrusos derriban un avión Malaysian Airlines con un misil, un avión civil, y todavía los siguen llamando separatistas, en lugar de como debieran de ser denominados: terroristas. Como mismo siguen llamando a ETA: independentistas. ¡Del carajo! Da la casualidad tan casual que es el segundo avión de la misma compañía que, si te he visto no me acuerdo. No quedó nada, nada de nada. Horrendo. Todavía no hay culpables, ni del primer accidente, ni del segundo acto terrorista. Todo ocurre, por supuesto, tras la visita de Putin a los hermanitos Castro, a los que les encanta volar aviones para luego echarle la culpa a otros; remember el avión de Cubana que iba a Venezuela cargado con deportistas (esgrimistas) cuyo culpables no son otros que los Castro y todavía la cuenta la paga el totí: Luis Posada Carriles.
Putin se ha adueñado de América Latina, los Castro mediante, los chinos le siguen. Estados Unidos y Francia con dos presidentes más pendejos y más desprestigiados que nunca. España no existe. Alemania saca la cara por Europa e, Italia nos hace esperar.
Los árabes y los judíos se bombardean en nombre de la paz, ya eso lo dije el otro día, pero «nadie escuchaba». Y las masacres continúan. O sea, que por un lado del mundo ha empezado hace rato la Nouvelle Guerra Fría con google y twitter de fondo. Y por el otro lado se entrematan en guerras auténticas, verdaderas, de las de la sangre caliente, caliente, corriendo por los riachuelos y callejones.
No van a parar hasta que el planeta sea una parte como Cuba, y la otra como Norcorea. Esperemos que Surcorea sepa resistir, porque Miami ya se vendió al salvajismo castrista, en breve tiempo será pulverizada como lo ha sido La Habana.
¿Y Venezuela? Bien, gracias. Los muertos, muertos están.
Lo que trajo el barco.
Zoé Valdés.


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