Bailando unos ‘Quince’ en el Casino Español con Cuquito el coreógrafo. Por Zoé Valdés

Fueron unos ‘Quince’ sensacionales en el antiguo Casino Español convertido en Centro Social para Trabajadores. La quinceañera salía en una carroza como Cleopatra y todo cuento. Yo hacía de una mujer de los años veinte, de una puta, que bailaba una danza macabra y me tiraban por los aires y caía siempre en los brazos de los coreógrafos, el principal y célebre, Cuquito. Fue muy divertido. La familia estuvo ahorrando toda su vida para tirar la casa por la ventana el día de los ‘Quince’ de la niña.

Para encontrar las medias finas que llevaba puestas fue una odisea, costaron 50 pesos en el mercado negro, compradas a un marino mercante, como podrán comprender fueron mis ‘veintiúnicas’ medias, había que guardarlas en el refrigerador para que duraran años (el calor encogía el nilón), los que tuvieran refrigerador, y si se les iba un hilo debíamos recogerlo con brillo de uñas. Mi madre ganaba 138 pesos por mes, y yo era estudiante, claro. La ropa me la hizo Santa, la costurera (tela de la casilla de la libreta), los zapatos: prestados por Lourdes Pourriños. Collar de Santa Juana hecho por mí misma en la escuela al campo de aquel año. Argollas de cobre, yo siempre he sido muy argollera. Y mi eterna herradura de la buena suerte colgada al cuello. Betún negro de zapato en las pestañas.

Mi madre, por supuesto, me acompañó y cogió una pea que no se la quitó ni Belarmino Castilla. Juventud aventurera con escaseces.

Zoé Valdés.

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