Editorial: ¿Modificar la Constitución para dar paso a una transición? Por Zoé Valdés

Una amiga me llama para contarme que ha leído en el Granma 2 (cuyos festejos del 26 de julio, fecha castrista donde las haya han celebrado a todo meter, con discurso de Ramiro Valdés y todo cuento) que una señora ha escrito allí que hay que modificar la Constitución cubana para alcanzar la vía a la transición. No es la primera vez que estos personajes que se hacen llamar disidentes y que viajan el mundo entero personificando al pueblo cubano sin que el pueblo se haya enterado todavía, por cierto, claman por una modificación de la Constitución. ¿Cuál Constitución, la castrista? Esa Constitución castrista sólo merece eliminarla y retomar la excelente Constitución del año 1940.

Pero antes de eliminar esa Constitución castrista tan vejatoria para el pueblo cubano habrá que tumbar al régimen, de raíz, para que no exista ninguna posible transición entre el régimen y sus reciclados seguidores ahora reconvertidos en bichidisidentes, para que no pueda existir además ni una gota de sangre castrista en un nuevo gobierno democrático cubano, elegido en libertad, por supuesto.

¿Comprender esto sería demasiado retorcido? Para nada, lo retorcido es seguirle haciéndole el juego a la tiranía que oprime a los cubanos, pero claro, los nuevos voceros de una parte de la disidencia han encontrado un negocio redondo en la transición de marras, que no augura ningún tipo de libertades para Cuba, pero sí produce mucho bolsillo enriquecido a costa de los pobres, de los miserables.

Estoy tan harta de oír la misma «rengaine», candanga, tanganika, que ya hasta me revuelco por el piso a carcajearme ante semejante estupidez, que yo llamaría directamente cinismo.

La persona que escribe eso es supuestamente socialdemócrata, me pregunto si un socialdemócrata frente a una dictadura de derechas se comportaría de manera tan irresponsable y oportunista.

Lo que trajo el barco.

Zoé Valdés.