Decidí quedarme este verano trabajando en varios proyectos y dejar las vacaciones para más tarde; hacía años que no me quedaba en París en agosto, y había olvidado cuánto me gusta esta ciudad en verano, sobre todo en el mes donde prácticamente se vacía porque la mayoría de los parisienses se largan bien lejos.
Sin embargo, este año no tocó verano. El mes de agosto ha sido uno de los meses más lluviosos y grises del año, para colmo tampoco hizo calor. Aún así esta ciudad no pierde el encanto, pero no niego que el verano ha sido desastroso. Sin contar que las actualidades noticiosas no han pasado de ser lo mismo con lo mismo.
Por mi parte no me he aburrido, he tenido lecturas interesantísimas, he visto buen cine, he salido a caminar la ciudad casi fantasmal, con mi tercer brazo: el paraguas. He trabajado con gusto.
Al parecer es ahora que volverá el sol, cuando ya casi estamos en septiembre, lo que quiere decir que no durará mucho. Yo, decididamente, soy una mujer de sol, una persona que necesita la luz. Para envolverme en ella me puse a pintar de nuevo. Pinto mares, soles, y rostros sombríos, pinto los sueños, donde siempre abunda la mucha luz.
Zoé Valdés.


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