Editorial: La iglesia nuestra de cada día. Por Zoé Valdés

Para nadie ya es un engaño que la Iglesia Cubana se ha aliado profundamente con la tiranía castrista. El paso más reciente hacia esa edificación de la desvergüenza ha sido pedir en una especie de manifiesto que los Estados Unidos quiten el embargo a Cuba. Se nota demasiado el plumero en esta demanda que suena más a plan del régimen que a proyecto humanitario de la iglesia.

Mientras la iglesia católica en Bolivia, en Venezuela, y en otras partes del mundo, se sitúa del lado del pueblo, la iglesia cubana hace todo lo contrario, defendiendo como vocera de la dictadura el levantamiento del boicot comercial, que ya ni embargo es, como bien señaló Manuel Pereira en un artículo publicado en Cubaencuentro.

El verdadero freno para que Cuba salga de la miseria es terminar de una vez y por todas con el verdadero bloqueo que padece desde hace cincuenta y cinco años: el bloqueo castrista. Un bloqueo que ha acabado inclusive con la economía de uno de los países que antaño fuera de los más ricos del mundo: Venezuela. De modo que el bloqueo del que tanto se habla en verdad no existe, lo que existe es el bloqueo castrista. Venezuela no tiene boicot comercial norteamericano y miren en la situación en la que se encuentra, igual que Cuba, tal como señaló Miriam Gómez en un comentario en este blog, tras haber sido invadida y expoliada por los castristas. Siempre es bueno subrayarlo.

Zoé Valdés.