Editorial: Enaida Chávez. Por Zoé Valdés

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Tenía uno de los rostros más bellos de Cuba, por eso fue modelo de Max Factor y de otras grandes marcas de maquillaje. Pero de quien fue la mejor modelo fue de su hijo, el pintor Ramón Unzueta, como también lo fue su hermana Enaida.

Cuando entraba a millón por el Bulevar de San Rafael la gente hacía un espacio a su paso de reina. Es la mujer más bella que yo he conocido, con maquillaje o sin él. En los ojos la transparencia de la sinceridad, en su boca toda la sensualidad esculpida, un cutis de seda japonesa.

Era una mujer de carácter, nunca se dejaba vencer, tenía el alma de criptonita, y para todo una respuesta sólida, precisa. Cuando quería quería con el corazón abierto, su generosidad no tenía límites. Para ella no existía el pesimismo y siempre siempre estaba en toda su plenitud.

Fue una mujer que amó intensamente. La pérdida de su hijo la destrozó, pero también la golpeaba el pensar que podía morir y dejar a su hija en esa soledad que tanto hemos mimado. Cuidaremos de ella, Enaida.

Cuidaremos de tu alma, madre también mía.

Mi pésame a su hija, a su hermana Mela, a sus sobrinos.

Zoé Valdés.

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