Editorial: Lo que veo venir. Por Zoé Valdés

Raúl Castro con su hijo Alejandro Castro y su yerno  Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, casado con Deborah Castro
Raúl Castro con su hijo Alejandro Castro y su yerno Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, casado con Deborah Castro

Los americanos están embalados con el levantamiento del embargo, y los cubanos ya están preparando su transición a la castrista, con una «oposición» que ha ido creciendo en silencio en las mismas narices de Fidel Castro, pero que no es la oposición que conocemos, no, ésa ha servido de pantalla, exclusivamente de eso.

La verdadera «oposición» a la castrista es la que se ha criando y fingiendo que son más comunistas que Lenin y que por debajo han ido erosionando la manera de pensar y de actuar de sus mayores, por una razón muy sencilla, a ellos lo que les gusta es el capitalismo, han crecido en él, se han beneficiado de viajes, de escuelas en el extranjero, han vivido como pachás, y no desean que eso se les termine, sino más bien que se les multiplique. Parte de esa «oposición» estilo castrista es Mariela Castro, Luis Alberto Rodríguez (yerno de Raúl Castro), Miguel Díaz-Canel, Alejandro Castro, y los hijos de Fidel Castro, entre otros hijitos de papás. Ellos han ido vendiéndose a los americanos como una especie de oposición a sus padres. Y los americanos, tan giles como son siempre, se han comprado la historia, o más bien, les ha convenido comprarse la historia.

Es la razón por la que una parte de la bichidisidencia light ha entendido que con esta gente hay que aliarse, para cuando se mueran los viejos, entrar ellos en el negocio de a lleno, o al menos en una parte consistente. De modo que olvidémonos de libertades, que ahí la transición se hará con los hijos de los Castro, con los que ellos mismos designen de a dedo, y con la bichidisidencia que hará una alianza interesada y muy liberal, claro está. El cuadro perfecto que necesitan los americanos para que no se les arme una cabeza de playa en la isla.

No se rompan más la cabeza, que ya el dominó está echado. Lo que trajo el barco.

Zoé Valdés.