Free Gluten. Por Zoé Valdés

Llevo más de dos años ingiriendo alimentos que no contengan gluten. De modo que hasta el pan y el queso que compro son libres de gluten, la mantequilla no contiene lactosa y tiene cero por ciento de materia grasa. Por la mañana, cuando desayuno, es como si mordiera un cacho de cartón tostado con un supositorio derretido encima, pero no saben lo saludable que me siento, y esto es, entre otras cosas, lo que me ha permitido bajar de peso.

Parejo a esta decisión de comer sano también decidí engullir la actualidad política de manera más saludable. Es la razón por la que me tomo las cosas con menos lucha, free gluten, como quien dice. Así me sepa mal, pero es la única manera de sobrevivir a tanta cabronada.

A aquellos que se preguntan el por qué no escribo más a menudo en el blog, les diré la verdad: se me han quitado las ganas de gastar energías en tanta mierda. En tres palabras, me he cansado. Y lo que es peor, o mejor, no sé si se trate de un período solamente o si por el contrario nunca más dedique una palabra sobre todo al acontecer político cubano, o lo haga de Pascuas a San Juan, como hasta ahora desde hace algún tiempo.

Free Gluten. Lo que trajo el barco.

Zoé Valdés.