Narbonne. Por Zoé Valdés

El Salón del Libro de Narbonne recibió a sus autores en uno de los mejores hoteles de la ciudad. Un banquete nos dio la bienvenida, ostras, champán, foie gràs. Conversamos entre amigos, eufóricos, bajo un mistral que dobla los árboles.

A la mañana siguiente, muy temprano, nos dirigimos al Salón, situado cerca de la Plaza de Les Halles, el supermercado. Cada uno de nosotros ocupa su puesto, y nos dedicamos a firmar libros. Muy pronto todos mis libros se agotan. Las libreras y yo estamos muy contentas. He ganado otra batalla, esta es mi venganza, me digo.

Al mediodía, presento el libro La cazadora de astros, traducido al francés, frente a una sala repleta de un público curioso. Muchas preguntas en lo que muy pronto se convertirá en una conversación sumamente amena.

Al anochecer nos dirigimos en grupo al teatro más importante de la ciudad para apreciar una representación de una obra escrita, dirigida y actuada por Daniel Picouly. Al final otro banquete, ostras, mejillones, fois gràs, jamón pata negra, pollo, vino, champán.

Regreso temprano al hotel, tomo un baño, reviso mis emailes. Al día siguiente viajo por tren de Narbonne a París, voy releyendo a Guillermo Cabrera Infante.

No hice fotos, lo siento, tuve poco tiempo.

Zoé Valdés.